En medio de una dramática realidad vivida en el mundo, se da un hecho histórico como lo es el haber llegado a Marte a través de un vehículo terrestre, que explorará el planeta para buscar vida pasada con la esperanza de que algún día sea habitado por los humanos.

El año pasado fue lanzado el vehículo de la NASA que aterrizó exitosamente en Marte. Se dedicará a explorar y recoger muestras para ser devueltas por una futura misión y posteriormente ser analizadas por científicos en tierra.

Como una película de ciencia ficción, vemos con esperanza los logros de un ambicioso proyecto espacial que contrasta con lo que ocurre en un planeta al que hemos dañado y del que ahora estamos sufriendo las consecuencias con: contaminación, incendios, pandemia, sismos, heladas, violencia, discriminación, desigualdad, movimientos a favor del aborto y la eutanasia y pronósticos desalentadores de parte de científicos.

Un mundo habitado por personas que no respetan la vida humana, animal, ni vegetal, surgiendo la pregunta: ¿mereceremos otra oportunidad?

Mientras tanto ¿qué es lo que debemos cambiar? ¿qué deberemos enseñar a los niños y jóvenes para mejorar lo que ya tenemos? Definitivamente será insistir en los temas de respeto a la dignidad de la persona humana, el cuidado de la ecología a través temas de sustentabilidad y una sana vida espiritual.

La clave está en la educación en casa y en la escuela, fomentando la cultura de la paz y la convivencia, enseñando a los niños y jóvenes a tener una postura definida frente a las cosas y dejar de caer en el relativismo que tanto daño hace. Enseñar el cuidado del otro y de nosotros mismos.

Algunos hablan de un cambio climático, otros dicen que no existe, pero es innegable que algo está ocurriendo y tenemos que buscar con urgencia trabajar en evitar lo evitable, lo que esté en nuestras manos, procurando el bien común incluyendo a los más vulnerables. Volver al estudio de la ética, la moral y el civismo de los que se habla cada vez menos en las escuelas y la sociedad.

Marte no deja de provocarnos sueños, pero al mismo tiempo tenemos una gran tarea que hacer en este planeta para frenar un daño que parece irreversible comenzando por sembrar esperanza.

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