Sí, ¿bueno?
María: Es que no entiendo. ¿Qué es lo que quiere Él de mí?
Bernarda: ¿Qué quieres tú?
Comedia musical ligera, en tres actos, dieciséis escenas, cinco personajes y un campamento que como su nombre lo dice, “La Brújula”, trata de orientar a las chicas perdidas… y aquí me encuentro perdida yo, porque este texto dramático de verdad es tan ligero y tan español que me cuesta bastante trabajo buscarle “el más allá del texto”. Sin embargo, creo que hay algunas ideas interesantes en las que divagare para completar la cuartilla.
Primero, “LA LLAMADA” es un texto teatral de los jóvenes actores, directores y dramaturgos españoles Javier Calvo y Javier Ambrossi, (digo jóvenes porque para mí todo lo nacido después de 1980, es joven). Como algunos ya sabrán, el montaje de este texto teatral fue un éxito al grado de que usted podrá ver la película del mismo nombre en Netflix, de la cual habré aguantado 10 minutos, pero tal vez no es culpa de la peli o la historia, sino que eso de la gente cantando en las películas solo se lo tolero a Disney. Y en el teatro, pues supongo que ya en vivo es complejo no vibrar y emocionarse con las canciones y los bailables.
Por otro lado podría ser que eso de hablar de Dios, pues no es mucho lo mío, (tal vez por eso me va en la vida como me va) y como “La llamada” trata precisamente de eso, de María, una chica de 17 años, rebelde como lo es más o menos cualquiera a esa edad, que pasará el verano en el campamento de monjas “La Brújula” a ver si se compone, y ¡pum! que se le aparece Dios y ella se enamora, y ahí está su llamada… pues yo ya no me conecté.
Sin embargo, leer el texto sí que fue divertido, sobre todo porque me puse a hacer voces de española, je je, y bueno, ya rebuscándole esto de la profundidad, (que aclaro, no todo tiene porque ser profundo e intenso), pues retomo las palabras del prólogo de Miguel del Arco, dramaturgo, guionista, director de escena y actor español: “Todos queremos sentir la llamada, sea cual sea. Ese golpe de felicidad que se produce cuando descubres, aunque sea nada más que por un instante, tu lugar en el mundo.”
Y eso es lo que le pasa a María, que encuentra su lugar en el mundo a través del amor a Dios, porque en eso radica la belleza del amor, en su variedad de formas y posibilidades, en sus alternativas para ser comunicado, por ejemplo, a través de canciones de Whitney Houston o de electro-latino. Dios, creo, es mucho más grande y más simpático de lo que nos han contado.
Finalmente, mientras veo fijamente al Yisus del crucifico, espero con todos mis fuerzas mi llamada, no para ser monja ¿eh?, sino para encontrar mi lugar en el mundo, aunque creo hace rato lo encontré, no más que me encanta darle vueltas a todo.
Step by step, bit by bit,
Stone by stone, brick by brick,
Step by step, day by day, mile by mile.
“Step by step” de Whitney Houston
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