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La guerra comercial de un sicópata

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Por su parte, el economista Jeffery Sachs, de la Universidad de Columbia, escribió: “La suya es una guerra comercial de un sicópata” y calificó como “loca” la decisión de Donald Trump, de imponer aranceles a las importaciones de acero y aluminio provenientes de la Unión Europea, México y Canadá.

Sachs caracteriza la imposición de aranceles por parte de Trump como “flagrantemente ilegales”, y agrega que hay algo más preocupante en juego: Las llamadas políticas de Trump realmente no son políticas. Con Trump las guerras comerciales se encienden, se apagan, se suspenden, se reanudan, en un plazo de días. Las compañías extranjeras son sancionadas hoy y rescatadas al día siguiente. Los acuerdos comerciales globales y las reglas están hechos trizas.  La sintaxis distorsionada de Trump y sus pensamientos desorganizados son imposibles de seguir.

Continúa apuntando que los Estados Unidos probablemente nunca habían tenido un presidente delirante, uno que habla galimatías, insulta a aquellos cerca de él, incluidos sus asociados más cercanos, y desconcierta a todo el mundo. Por instinto, tratamos de encontrarle sentido al sin sentido de Trump, implícitamente asumiendo que hay alguna estrategia escondida, pero realmente no la hay.

“Trump crea caos sin otra razón más que por su incapacidad flagrante de seguir reglas o respetar los intereses de otros”, continúa Sachs. “El resultado será el de socavar el papel de largo plazo del dólar; aumentar la deuda pública y dañar la expansión actual a través de una espiral de medidas proteccionistas e incremento de la incertidumbre para los negocios.”

Es importante mencionar que resulta obvio que los aranceles impuestos al acero y al aluminio complicarán la renegociación del TLCAN, y en ese sentido Trump ha sido explícito mostrando que la amenaza de estos nuevos aranceles tiene la intención de obtener mayores concesiones por parte de México y Canadá.  De acuerdo con Christopher Wilson, director del México Institute en el Wilson Centre en Washington, “el impacto más probable es que las negociaciones se estanquen”.

A este respecto, el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, dijo que habló con Trump el pasado viernes respecto a reunirse con él para finalizar un acuerdo en el TLCAN renegociado, dado que las partes parecen tener un avance importante. Sin embargo, Trudeau también dijo que el vicepresidente estadounidense, Mike Pence, lo había contactado el pasado martes para decirle que tenía que aceptar la propuesta inaceptable de “cláusula sunset” del tratado, la cual da por finalizado el acuerdo cada cinco años, como una precondición para llegar a un acuerdo en el TLCAN.

Finalmente, se debe señalar que otro punto de preocupación en este periodo de descomposición comercial es, que la semana pasada, el secretario de Comercio de Estados Unidos, Wilbur Ross, dijo que su agencia está considerando la pertinencia de imponer un arancel de 25% a la importación de autos y sus partes, las cuales dice que están dañando la seguridad nacional de los Estados Unidos. El Departamento de Comercio inició la investigación invocando la misma raramente utilizada provisión de la Ley Comercial de Estados Unidos, llamada sección 232, que fue la base para imponer los aranceles al acero y al aluminio.

A manera de conclusión, podemos señalar que, la Secretaría de Economía de México debe ser extremadamente cuidadosa para que no escale la guerra comercial con Estados Unidos. Además de que es muy importante que se analice con cuidado en qué bienes se imponen los aranceles de represalia contra Estados Unidos, y se debe buscar que éstos se impongan en bienes que podemos sustituir de otros países. Esto porque lo peor que nos puede suceder es que en México los importadores y distribuidores de productos importados, así como varios productores, agarren esto de pretexto para subir precios.

Y como muestra de lo anterior, tenemos que el Centro de Estudios Económicos del Sector de la Construcción (CEESC) ya advirtió que la determinación del Gobierno de Estados Unidos de imponer aranceles a productos de acero y aluminio que compra a México, y la decisión del gobierno mexicano de aplicar medidas equivalentes a las importaciones provenientes de la Unión Americana, podría provocar un incremento en cascada de los precios de diversos insumos básicos de la industria de la construcción.

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