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La fe es un don del Espíritu Santo en el que todos creemos plenamente

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Entre los días finales del mes de enero y los primeros días de febrero, hay un movimiento extraordinario de desplazamiento de personas cuya meta es la ciudad de San Juan de los Lagos Jalisco, son grupos bien organizados de cientos y a veces miles de personas que incluyen vehículos de auxilio para emergencias, incluso algunos tienen a su servicio una ambulancia.
Normalmente estos peregrinos, que así se les denomina, caminan por la carretera, algunos duran semanas porque van haciendo paradas para descansar y tomar sus alimentos, otros grupos también muy organizados son los que vienen a bordo de bicicletas, que también llevan vehículos para auxilio en caso cualquier problema de salud y por supuesto si se descompone una bicicleta están preparados para la atención inmediata. Por último, tenemos los que van a pie, pero esos no van por la carretera sino van por veredas y caminos ya establecidos que son muy conocidos, el trayecto depende de la ruta que sigan, pero todos van en pequeños grupos de familias completas y a veces casi solos.
El grupo que se forma en el camino va conviviendo y realmente los que no van en peregrinaciones organizadas se ayudan y se complementan en sus necesidades y logran entablar amistades. Algunos van alrededor de un cerro que tiene forma plana en su cúspide y le llama la Mesa. Los peregrinos a veces caminan muchos kilómetros, como los que vienen del Estado de México, Puebla, Querétaro, San Luis Potosi y muchos más que vienen de lugares más lejanos.
Hay un común denominador en el que sobre todo los grupos organizados van entonando cantos religiosos y por supuesto también con rezos que aumentan su fortaleza para poder caminar con más ilusión, algunos llevan inclusive sonido y algunas pequeñas bandas de música.
El trayecto de León a San Juan depende de la ruta que sigan, pero generalmente es alrededor de 80 kilómetros; las otras distancias dependen de los lugares de partida.
A lo largo del camino, sobre todo después de pasar León por diferentes rutas, hay muchas personas caritativas que les están dando comida; les regalan ropa para abrigarse y en muchos casos hay personas capacitadas para curar sobre todo los pies que tienen llagas y otros pequeños o mayores problemas de salud. También se encuentran doctores y enfermeras a lo largo del camino y algunas veredas ofreciendo sus medicamentos de emergencia y la consulta en caso de problemas más serios, incluso el traslado a hospitales y centros de salud cercanos.
La realidad es que lo que se les llama peregrinaciones, que se dan cada año y que tienen una tradición de 300 años o quizá más, no conocemos un dato cierto que nos indique su antigüedad.
La ciudad de San Juan de los Lagos es una ciudad que proporciona alojamiento y servicios, con muchos hoteles y casas de asistencia; también algunos hacen campamentos muy sencillos que a veces cobran cuotas simbólicas y a veces son gratuitos. Al estar saturados todos estos servicios, los más afortunados duermen en el suelo o en casas de campaña improvisadas cerca del centro y miles más en las calles aledañas, también se encuentran servicios sanitarios que abundan con cuotas reducidas.
En todos los casos de los peregrinos organizados, ciclistas y los que van en grupos pequeños, el esfuerzo físico que realizan es muy importante. Ese cansancio lo llevan a orgullo, porque tienen la ilusión de estar en la fiesta del 2 de febrero, el día de la Candelaria.
Por supuesto que la máxima ilusión de todos y por lo que ofrecen su sacrificio y esfuerzo es la satisfacción de ver a la Virgen de San Juan de los Lagos, que tiene fama nacional y de carácter internacional como la gran intercesora para para la solución de infinidad de casos de salud, de problemas de todo tipo y si han hablado en testimonio a través de los años por muchos miles de milagros.
El 2 de febrero se hace una celebración numerosa a la que asisten numerosos dignatarios de la iglesia, inclusive en algunas ocasiones los nuncios y muchos obispos activos y eméritos. Frente al templo hay bandas de música y grupos de danzantes que representan los origines indígenas de nuestro pueblo mexicano, todo el día y parte de la noche están celebrando con grandes expresiones, flores y regalos a la queridísima y milagrosa Virgen de San Juan de los Lagos.
Todo esto que hemos escrito es producto de algo muy importante que en primer lugar es un don del Espíritu Santo, que nos hace creer con toda la fuerza de nuestra alma en lo que no podemos ver, pero sentimos inmensamente su presencia como algo maravilloso, por esto se dice que LA FE mueve montañas y en este caso a millones de mexicanos, que orgullosamente nos declaramos católicos.

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