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La detective y la traficante

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Siempre que surge una serie sobre algún narcotraficante, las opiniones en redes sociales se enfocan en el criminal en cuestión: su infancia, su larga lista de delitos y sus aliados, olvidándose de las víctimas que padecieron en carne propia sus acciones y de paso a los analistas, detectives, militares, policías e investigadores que combatieron a los criminales organizados.

Recientemente, se estrenó la serie ‘Griselda’ que cuenta la vida de la narcotraficante Griselda Blanco y cómo dominó el bajo mundo de Miami en los ochenta, convirtiéndose en una mujer temida y odiada. Al margen de su ‘obra’, el procedimiento para arrestarla fue sumamente complejo, y requirió la participación de diferentes investigadores de todos los niveles, con una detective de nombre June Hawkins a la cabeza. Estas son sus historias.

A finales de los años setenta e inicios de los ochenta, el tráfico de cocaína había ascendido de forma alarmante en la ciudad estadounidense de Miami. Nombres como la colombiana Griselda y los estadounidenses Sal Magluta y Willy Falcon (apodados los ‘Cocaine Cowboys’) se escuchaban en todos lados. La situación se salió de control en un tiroteo ocurrido en el centro comercial Dadeland, el 11 de julio de 1979, donde fueron asesinadas dos personas por integrantes del Cártel de Medellín.

La policía estaba rebasada. Entre su falta de experiencia para estas situaciones y la corrupción, Florida se volvía un estado fallido. Revistas de gran prestigio, como ‘Time’ definían la ciudad de Miami como un paraíso perdido.

Entonces, fue necesaria la creación de la Central Táctica (CENTAC) que fueron agentes de diferentes niveles dedicados a combatir el crimen y estaban comandados por el teniente Raúl Díaz. Al ser un grupo de élite y debido al contexto de la época, era muy improbable ver a una mujer en él. Pese a todo, una joven de nombre June Hawkins llegó a sus filas.

INVESTIGACIONES

Hawkins se hizo policía para darle una educación a su hijo, y poco a poco empezó a crecer en la corporación pues hablaba perfectamente inglés y español, y era muy útil como traductora bilingüe. De origen cubana, demostró su talento como detective desde niña, cuando mandaba mensajes codificados a su familia en La Habana y que así no fueran detectados por el régimen castrista. Tuvo que enfrentar burlas misóginas de sus colegas, anécdotas que ella misma cuenta en el podcast ‘One of the first female police officers In Miami: Cocaine Cowboys’. Por ejemplo: algunos de sus superiores ni siquiera tenían la cortesía de leer sus informes periciales.

“Estaba demasiado ocupada, no tenía tiempo de jugar”, recuerda la detective y madre sobre aquellos años.

Mientras el imperio criminal de Griselda Blanco crecía, la CENTAC no paraba de realizar investigaciones y arrestos colaborando con la DEA y sus agentes, entre quienes destacaba Robert Palomo. Uno de los detectives de Miami que trabajaba con Hawkins fue Alan Singleton, que estaba enfocado en el caso todo el tiempo.

Finalmente, en 1985 la DEA ubicó una de las muchas casas de seguridad de Blanco en California, y procedieron a su allanamiento. La narco fue encontrada leyendo la Biblia, y dijo ser otra mujer, pero los agentes encontraron armas de fuego y pasaportes falsos. Después sería extraditada a Colombia, para ser puesta en libertad en 2008.

Es increíble qué sobre la CENTAC, los Cocaine Cowboys, la situación de Miami y Medellín en los ochenta y Griselda hay infinidad de documentales y libros, mientras que Hawkins no tiene ni siquiera una entrada en Wikipedia, aunque fungió como asesora para la escritura de la serie, siendo caracterizada por la actriz Juliana Aidén Martínez mientras que la apodada ‘Madrina’ por Sofía Vergara.

Blanco fue asesinada a balazos la tarde del 3 de septiembre de 2012. Por su parte, Hawkins se casó con Alan Singleton y tiene actualmente 70 años, vive en Tennessee, disfrutando de su jubilación.

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