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LA CONSPIRACIÓN DE LA PÓLVORA

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Noviembre es cuando comenzamos a ver en varios lugares y memes de redes sociales a la famosa máscara de Anonymous, el grupo de activistas en la red, que abogan por igual por la libertad de expresión y atacan organizaciones que consideran nada éticas. Esto se debe a que el pasado 5 de noviembre se celebró, en Inglaterra, la llamada “Bonfire Night” o “La noche de las hogueras” donde se conmemora uno de los primeros actos terroristas (fallidos) de este país. Se trata del gran crimen de Guy Fawkes, conocido como “La conspiración de la pólvora”.

El rostro de Fawkes se ha convertido en todo un ícono de la cultura popular, gracias a la imagen que popularizó el escritor Alan Moore para su novela gráfica “V de Vendetta” que posteriormente se convertiría en una exitosa película. Esta es la historia.

EL PLAN

El elaborado plan de Guy Fawkes y su grupo era sumamente arriesgado: ingresar al Parlamento Británico un día 5 de este mes, cargados de barriles de pólvora y hacerlo explotar, matando así al Rey Jacobo I y a toda la aristocracia durante la apertura del Estado. Esto se debía a la gran cantidad de prohibiciones que Isabel I había puesto a la ciudadanía católica. Por eso, desde el 26 de marzo de 1604 Robert Catesby, Thomas Winter y John Wright comenzaron a preparar el acto terrorista. Luego se les unió Fawkes, de 36 años, quien era un soldado experimentado y gran estratega militar.

Así pues, los 12 conspiradores alquilaron una bodega y almacenaron barriles con 900 kilos de pólvora. Inicialmente estallaría en octubre, pero la epidemia de la peste se los impidió.

Justo cuando los conspiradores creían que se saldrían con la suya y verían al Parlamento volar en mil pedazos, ocurrió un imprevisto: un noble llamado William Parker recibió una carta anónima donde se le advertía no acudir el 5 de noviembre a la reunión con sus colegas. Hasta el día de hoy, no se sabe quién envío la carta.

Los soldados registraron los sótanos del edificio, encontrando los barriles de pólvora. El guardián del palacio, llamado Thomas Knyvett, fue quien encontró a Fawkes en el lugar de los hechos.

Guy Fawkes fue arrestado y torturado durante horas. Prueba de ello es el documento donde firma su convención con letra temblorosa. El castigo final consistió en ejecutarlos “colgándoles del cuello, pero sin dejarles morir”… sin embargo, Fawkes no padeció ninguna agonía, pues su cuello se rompió al instante. Después, se siguió la costumbre para los traidores a la patria: descuartizaron los cuerpos y los exhibieron en las cuatro esquinas del reino, como duro escarmiento para cualquier otro conspirador.

EL LEGADO

Los 5 de noviembre, los ingleses queman muñecos de Fawkes, recitando la rima: remember, remember, the fifth of november, the gunpowder treason and polt. I know of no reason

why the gunpowder treason, hould ever be forgot (“recuerda, recuerda, el 5 de noviembre, conspiración, pólvora y traición. No veo la demora y siempre es la hora para evocarla sin dilación”) evento que de forma inevitable recuerda a la quema del Judas en México.

La famosa máscara de Guy Fawkes se vende en todos los mercados del mundo, y es (en parte gracias al cómic de Alan Moore y a la película) un símbolo de rebeldía y subversión universales.

Como dato final, conviene recordar que los ingleses, con ese sentido del humor tan flemático que los caracteriza, suelen decir que Guy Fawkes ha sido el único hombre que ha entrado al Parlamento con intenciones realmente honestas.

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