Mientras más avanza el Mundial 2026, más crecen la pasión y la alegría… pero también, las tensiones y los roces entre países. Eso es tan innegable e inevitable como la naturaleza humana misma.
Actualmente, dos noticias han dado la vuelta al mundo: la primera, las denuncias de presuntas amenazas a familiares de los jugadores de Ecuador, quien perdió 2-0 ante los tricolores. La segunda, que ante la constante inseguridad, Reino Unido aconsejó a sus turistas no visitar México para ver jugar a su selección contra la nación del águila y la serpiente.
No es la primera vez que el crimen organizado, y la llamada geopolítica del crimen, extienden sus repugnantes tentáculos que parecen descritos como un monstruo de H.P. Lovecraft. Los motivos han sido variados, al igual que las víctimas.
Quizá uno de los más conocidos a lo largo del siglo XX fue el caso de Johan Cruyff, neerlandés que es sin duda una de las figuras más importantes del futbol mundial. De entre las muchas anécdotas que se cuentan sobre su vida, la que nos compete en esta columna es la del intento de secuestro que padeció en septiembre de 1977.
Aquella vez, Cruyff se encontraba en su departamento en Barcelona, acompañado de su esposa e hijos. De súbito, irrumpió un hombre a su hogar, sosteniendo un fusil en una mano, y una pistola en la otra. El criminal amordazó al jugador y a Danny Coster, su esposa. Las intenciones del tipo eran clarísimas. Aunque el entonces líder de la ‘Naranja Mecánica’ le preguntó que quería, el secuestrador no respondió.
Fue entonces cuando Coster se logró desatar y huyó, para ser perseguida por el atacante, quien dejó en el suelo una de las armas. Años de entrenamiento riguroso le dieron a Cruyff la habilidad de soltarse y perseguir al hombre, quien escapó. En varias entrevistas, el jugador recuerda lo infames que fueron para él los meses siguientes, con policías escoltándolo a todas partes. Años después, se hizo pública la noticia que se ausentó al Mundial Argentina 78 por ese motivo.
EL PORTERO EN CRISIS
En los años noventa, hubo un portero mexicano que se convirtió en un ícono y en un fenómeno mediático: su uniforme color rosa intenso, con rombos y cuadrados en tono neón, y su habilidad para detener balones casi con magia, más como un jugador de Quidditch que de soccer, lo hicieron famosísimo hasta para quienes no disfrutaban de este deporte. Estamos hablando de Jorge Campos, alias ‘El Brody’.
Tanto, que llamó la atención del crimen.
A finales de los años noventa e inicios de los dosmiles, hubo una epidemia de secuestros en México. Víctimas como la familia del Nelson Vargas o Fernando Martí, y victimarios como Daniel Arizmendi, son nombres que hasta el día de hoy se evocan. Incluso, películas como ‘Hombre en llamas’ (Tony Scott, 2004) lo plasman muy bien.
Todo ocurrió en febrero de 1999, cuando Álvaro Campos se encontraba en su rancho, Plan de los Amates, ubicado al sur de Acapulco. Aquel día Jorge se encontraba en Hong Kong, listo para participar en un juego amistoso. Todo parecía ocurrir con normalidad.
El señor Campos estaba muy tranquilo, cuando cinco hombres armados irrumpieron en la propiedad y le ordenaron bajar del vehículo. Exigían un millón de dólares para liberarlo.
Campos recibió la noticia mil veces peor que si hubiera dejado pasar un balón, y de inmediato regresó a su país. Afortunadamente para la familia del ‘Superportero’, las negociaciones salieron de forma positiva y Don Álvaro fue liberado. Aunque no se sabe el acuerdo y la cifra exacta, si fue un caso que causó gran revuelo, e incluso llegó a declarar el entonces presidente, Ernesto Zedillo.
Campos se volvió más reservado tras esa experiencia. El crimen cambia a todos, seas o no una celebridad futbolera.
Los casos en que interviene el delito, el futbol y la geopolítica abundan. Debido a que el balón sigue siendo pateado en este Mundial, hablaremos de ellos las siguientes semanas.
