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Azúcar

Estamos enajenados por lo que pasa en nuestro país que obviamos las necesidades más importantes de nuestra vida.

Mantener la salud.

Es esencial e importante para todos los seres humanos. Sin embargo, preferimos tomar una gran cantidad de medicamentos antes dejar de consumir una serie de productos que, dependiendo de nuestro estado de salud y edad, nos perjudican.

Por ejemplo los diabéticos.

Cuando acuden a una consulta, los cuestiono.

¿Qué es la diabetes mellitus?

Las respuestas son tan variadas como:

-No sé.

-Es un problema del azúcar-.

Algo del páncreas. Parece ser que tiene que ver con la insulina.

Nada concreto, muchas dudas.

La respuesta correcta debe ser:

Es la intolerancia de las personas al azúcar (carbohidratos).

Los diabéticos NO toleran el azúcar debido a cierto trastorno metabólico que, efectivamente tiene que ver con el páncreas y la producción de insulina, su formación, estructura, resistencia periférica de los tejidos, los receptores de glucosa (azúcar) e insulina (hormona producida por las células beta de los islotes en el páncreas)  y muchos otros factores que no son objeto de revisión en el presente artículo.

En pocas palabras, los diabéticos no procesan adecuadamente este elemento orgánico que contienen diversos alimentos como las frutas (naranja, piña, plátano, caña de azúcar, manzana, papaya, pera, aguacate, sandía, durazno, cerezas, ciruelas,  mango, etc.), cereales ( los principales son el arroz, maíz, trigo, centeno, avena, cebada, sorgo, quinoa, semillas de lino, y mijo), pastas, leguminosas (frijol, lentejas, garbanzo, habas, soya), los tubérculos como la papa, el camote, etc. Además de azúcar que contienen los refrescos embotellados de diversas marcas y que en nuestro país se consume en forma de un líquido negro que es el más popular.

El sobrepeso (Asociado a la diabetes mellitus) es en gran medida el resultado de una mala alimentación relacionado  al abuso en el consumo de comestibles que contienen azúcar o sus derivados como dulces, jugos de fruta, pan, tortillas, pasteles, helados, galletas, chocolates, en fin una serie de productos alimenticios que están a la mano del consumidor y continuamente promovidos por las empresas que los venden a través de anuncios publicitarios en prácticamente todos los medios de comunicación.

En México hay 10.8 millones de diabéticos. En América Latina 15.5 millones de personas sufren esta enfermedad. En México ocurren más de 87,000 muertes al año por este padecimiento. Una enfermedad que aqueja entre 196 y 246 millones de personas en todo el mundo.

Según datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT), el 73% de la población adulta en México padece sobrepeso u obesidad: siete de cada 10 adultos, cuatro de cada 10 jóvenes y uno de cada tres niños.

Estos dos padecimientos provocan una serie de consecuencias y gastos.

La carga económica de una enfermedad crónica engloba los costos directos asociados al gasto en atención médica (incluyendo servicios médicos y medicamentos), y los costos indirectos de la enfermedad, es decir, aquéllos relacionados con el efecto que tienen la mortalidad prematura y la discapacidad  de una persona en el mercado laboral y su desempeño en el mismo.

De acuerdo con una fuente del 2013, la carga económica de la diabetes se estimó en 362,859.82 millones de pesos, es decir 2.25% del PIB. Los costos directos de la Diabetes mellitus tipo II (DM II) en México fueron de  $179,495.3 millones de pesos en ese mismo año. Los costos indirectos de la DM II en México se fueron calculados en $183,364.49 millones de pesos, que representaron el 1.14% del PIB para el 2013.

Si hacemos cuentas y trasladamos esos 726,000, millones de pesos  al 2019, esto representaría alrededor de los 900,000, millones de pesos y algunos centavos.

La disyuntiva.

Seguir gastando en consumir una serie de fármacos cuyos costos son muy variables dependiendo de dónde los obtengamos. Continuar  con la evolución  de la enfermedad que a la larga provocará consecuencias.

O, en este momento, tomar las medidas necesarias para tener una dieta que sustente nuestra salud, disminuyendo el consumo de azúcares que contienen diversos  elementos nutritivos y en algunas ocasiones ocultos.

Sí, ya se.

Es dejar la “proteína T” (Tecate, tacos, tortas, tamales, trigo, tostadas y más tarugadas).

Difícil. Requeire uno y la mitad del otro.

-Vale la pena.

Nuestra población día a día es más y más obesa. Podríamos evitar la comida chatarra y consumir las fuentes de alimentos nutritivos en cantidad y calidad moderado.

Para no hacer más propaganda, evitar el agua negra con distintivos rojos que no pude faltar en las mesas de cualquier familia que no  la toma  en volumen moderado. Son envases de 2 litros que se consumen varias veces al día. Una lata de 355 ml contiene 39 gramos de azúcar que equivalen a 10 terrones de azúcar. Ahora dos litros, tiene 220 gr., o 43 cucharadadas de azúcar.

Los que la producen se consideran empresas “Socialmente Responsables”

La verdad que no les importa la salud de nadie, sólo que se mantenga en forma importante el consumo para continuar con sus ingresos de 6 mil 434 millones de dólares (Milenio14/02/ 2019).

Con ese aporte, más el resto de los productos chatarra y la serie de dulces, pan, jugos etc. que consumimos al día tenemos los resultados que se aprecian en las estadísticas y las consecuencias para nuestra salud.

Así que el azúcar no es un alimento muy dulce para nuestra salud.

¡Hasta la próxima!

 

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