ECONOMÍA CIRCULAR
Después de haber celebrado, con un gran puente, el centenario de la Constitución de 1917, podremos estar tranquilos que los mexicanos nos sentimos protegidos por las leyes y preceptos que de ella emanan, a pesar de las 700 enmiendas realizadas desde su promulgación (5 de febrero de 1917) y de la forma de interpretación de cada uno de los rubros que contiene.
Como dice el dicho, cada quien habla como le fue en la feria.
Necesitamos transformar nuestras leyes para que contribuyan al desarrollo de México. Modernizar y adecuarla a los tiempos que vivimos, con lo avances tecnológicos y las diferentes generaciones desde los “baby boomers” de los años 40-60’as del siglo pasado hasta la generación de los “millenniales” de la actualidad.
Cada generación ha tenido que adaptarse de alguna forma.
Nunca pensamos cuáles serán las consecuencias del cambio generacional. Solo vivimos preocupados por el pasado sin prevenir el futuro. La vida, como tal, la tenemos que vivir día a día, sin enfocarse en pensamientos del pasado o lo que sucederá en el futuro.
Sin embargo, en términos geopolíticos, tecnológicos y generaciones si tenemos que estar conscientes del pasado para evolucionar a un futuro mucho mejor.
Tenemos que percibir cómo el comportamiento humano se ha trasformado por la globalización asociada a la tecnología, al uso de los recursos naturales, a la evolución y entendimiento de nuestro planeta. Las consecuencias que surjan de la interacción de los elementos mencionados, la forma como han afectado nuestra forma de vida y la vida en la única casa que tenemos, la Tierra.
En ella nos desarrollamos utilizando los recursos cual si fueran eternos y la vida igual. Como si mañana pudiéramos reconstruirla o irnos a otro lugar…. ¡otro planeta!
Pocos son los que se preocupan por evitar una catástrofe o la Sexta Extinción. Han existido otras 5, todas causadas por eventos catastróficos naturales.
Pero la que está por acontecer es responsabilidad del género humano.
-Así de simple y llanamente.
Ante esto hemos hecho oídos sordos a las advertencias y desechamos las ideas simplemente porque no vemos sucesos espectaculares.
La amenaza esta patente.
Nuestro país debe ser responsable e iniciar el cambio de una economía lineal a una circular. Haciendo las modificaciones a las leyes en los rubros de ecología, industria, tecnología y derechos humanos.
Modernizar y tener una visión a muy largo plazo.
Educar y crecer en un mundo en el cual respetamos los ciclos naturales y la naturaleza, por medio de la generación de la economía circular.
-¿Economía circular?
La economía circular es una filosofía de organización de sistemas inspirada en los seres vivos, que persigue el cambio de una economía lineal (producir, usar y tirar) hacia un modelo circular: reducir, reusar y reciclar.
-Es seguir la primera ley de la termodinámica aplicada: nada se pierde, todo se transforma.
Tenemos que utilizar la filosofía –de la cuna a la cuna- o del diseño regenerativo del modelo biomimético el cual se basa en la imitación de los patrones, sistemas y elementos de la naturaleza con el propósito de resolver problemas complejos humanos. Es el modelo ecológico propuesto por el químico Michael Braungart y el arquitecto William McDonough.
Un sistema parecido se esta llevando a cabo en Danajon, Filipinas.
En esta región escasean los peces debido a la gran polución y al abuso de la pesca. Ahora se dedican a “pescar” basura. Redes para pesca que se encuentran en el fondo del mar. Es parte de un proyecto conocido como “Net-Works” con la colaboración entre la vida salvaje del zoológico de Londres e Interface, una compañía productora de tapetes. La comunidad es remunerada con 1 dólar por cada 5 kg de redes colectadas. De esta forma las personas obtienen recursos y la naturaleza se limpia de productos desechados en los mares, reutilizando los materiales.
Este plan solo representa 180 grados del círculo, cerrarlo significaría que todos los productos sean reutilizados al final de sus vidas productivas.
– Esto representa todo un reto.
No es fácil hacer que todas las industrias en un momento dado se conviertan en economías circulares. Requerimos de mucho trabajo y convencimiento, pero podemos empezar con nuestras ciudades involucrando a sus habitantes y reciclar los productos más comunes como, envases de plástico, bolsas, latas, llantas, papel, etc.
En León, hay un gran número de posibilidades, por ejemplo, en la industria del calzado, lo mismo que en la basura o en la construcción, empresas embotelladoras.
¡Nuestra casa!
Debemos pensar el legado que dejaremos a las generaciones futuras, cuando ellas revisen las consecuencias de nuestros actos y ya no puedan hacer nada.
Aún estamos a tiempo.
¡Hasta la próxima!
Comentarios: dr_rethcuel@yahoo.com
