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El conejo de la luna, claro de luna, un cisne negro y una estrellita

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Para los que no tengan interés  en política o en el deporte del balón pie, quiero decirles que gratamente en León están surgiendo sitios de entretenimiento que están dando vida a la zona centro y alrededores de nuestra querida ciudad.

Enfrascado en mi mundo, entre mi profesión, las responsabilidades, estudios científicos y ahora  culinarios -que dicho sea de paso he concluido después de 2 años y medio-, dejé de prestar atención al desarrollo lúdico de mi querida ciudad adoptiva.

Una invitación de un estimado y famoso pintor leonés, Alejandro López (Su obra, considerada folklorista, ha sido invitada en múltiples oportunidades para representar a México fuera del país. Su trabajo ha sido premiado, publicado, coleccionado)  a mi esposa me hizo abrir y descubrir esta nueva época en León. Lo había visto en la Ciudad de México, en donde colonias añejas como la Condesa o la Roma tomaron un matiz bohemio, en donde compartir una copa de vino o  el pan y sal con un platillo de autor. O simplemente, caminar por las calles y parques disfrutando de diversos espacios, no solo de comida, también de arte y cultura.

Varias sorpresas salieron al encuentro al acudir a esta  invitación.

La primera de ellas fue la actividad en la calle Madero cercana al Templo Expiatorio,  muchos jóvenes caminando, en grupos, afuera de locales de diversos servicios culinarios o bares. Conversando. Después observar la variedad de espacios para diversión y compartir un momento socializando con amigos, en pareja o aquellos que decidieron aventurarse solos.

Después, con asombro, adentrarse en las casas y edificios de principios del siglo XX en fase de restauración. Permitiendo que la edad y el paso del tiempo permaneciera visible, como una huella indeleble para recordarnos de dónde venimos, ahora con el toque de la generación de los  millennials  y centenniales.

Y por último, y no menos importante, el motivo del ágape.

Una noche de sorpresa. Varios pintores, en un espacio que perteneció a Luis Long (Cecil Louis Long Ruding, 1854-1827. León, Gto.), arquitecto, relojero (Reloj de la Catedral basílica de León) e inventor británico, fue el testigo silencioso.

El ambiente  nos transporta al pasado y recrea un presente lleno de vida y creatividad.

-Un tema: conejos.

Tiempo, dos horas para plasmar una obra. Lienzos en blanco, paredes rojo bermellón  como fondo. Creatividad a flor de piel.

Para estar a tono: mezcal que nombra a cientos de  conejos.

Con ese ambiente, los artistas trazan sus ideas, que poco a poco cobran vida en un estallido de creatividad. Diversos estilos, magníficas obras, todas de gran calidad. Un contexto que permite la socialización, y acerca el arte en la forma que se hace tangible,  y permite interactuar con el artista y su sensibilidad. Un verdadero placer. Disfrutando y compartiendo opiniones. Descubriendo al artista que todos llevamos por dentro, pero siempre tememos expresarlo.

Un momento que disipó preocupaciones. Pasado, presente y futuro en un instante. Nada más disfrutamos el presente.

En otro momento….

No puedo dejar de mencionar “Las cartas de Viaje”, que dos jóvenes músicos y artistas presentaron en el Teatro Bicentenario “Roberto Plasencia Saldaña”, este sábado 23 de junio. Entre “América Latina y Paris”, fue el título de su programa, matizado por obras de Villa- Lobos (El canto del cisne negro), Saint-Säens (El cisne), Debussy (Sonata para violonchelo y piano), del mismo autor Claro de Luna, Gabriel Fauré (Élige), Astor Piazzola (Oblivion) y Manuel María Ponce (Sonata para violonchelo y piano, Estrellita) compositor mexicano, entre otros.

Jorge Viladoms (Durango, 1985) virtuoso mexicano, nos deleita con su pasión y sencillez al platicar ante el cautivado público sobre el programa y las obras. Su soltura, la maestría y elegancia al tocar el piano  nos hace sentir el orgullo de ser mexicanos, al contar con jóvenes tan bien preparados, excelsos representantes de nuestra cultura. Por otro lado y no menos importante, Lionel Cottet (1987), violonchelista, Suizo, nacido en Ginebra, también un virtuoso del violonchelo. Sencillo  y tímido al hablar, pero intenso, elegante y puro al interpretar la música.

Un agasajo a los sentidos.

Finalmente, agradecer a los organizadores de los eventos, a los pintores Alejandro López y “Chuk” (organizador), Al Fórum Cultural Guanajuato y al Teatro Bicentenario, por hacer de nuestra ciudad un espacio de cultura, recreación y evolución lúdica como un arte para transformar nuestra manera de vivir y pensar.

P.D.: No podía falta, perdón. Ganó El Tri 2-1 a Corea. La suerte no nos sonrió para el pase automático con el triunfo de los Teutones, así que tendremos que  hacer un esfuerzo y vencer a los Vikingos.

Y recuerden el otro esfuerzo…. ¡también se puede!

¡Hasta la próxima!

                                                                     dr_rethcuel@yahoo.com

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