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LA RED y el día “D”

Hola mis estimados y escasos lectores.

Cada día se acerca lo que, en la Segunda Guerra Mundial, se conoció como el día D (6 de Junio de 1944).

Término usado genéricamente por los militares anglosajones para indicar el día en el que se debe iniciar un ataque o una operación de combate.

Para nosotros es el Primero de julio 2018.

El día D o del De…dazo. ¿Estamos preparados? ¿Totalmente seguros de por quién vamos a votar?  ¿Participaremos?

Ésta y cientos de preguntas rondan por nuestra mente, como aves al final de su jornada, antes de asegurar un lugar para el resguardo de la noche que se avecina.

Literalmente, pensamos que la obscuridad, lo siniestro y apocalíptico está por llegar. Lo manifestamos cotidianamente en nuestros comentarios, que en realidad no son tan intensos como en las redes sociales.

Manuel Castell, en la era de la información, hace un análisis a lo largo de tres dimensiones básicas: producción, poder y experiencia, poniendo énfasis en que la organización de la economía, del Estado y sus instituciones, son fuentes irreductibles de dinámicas sociales.

El uso de la información, y como consecuencia, el informacionalismo, es un paradigma tecnológico, ya que concierne a la tecnología, no a la organización social o a las instituciones, el cual proporciona la base para un tipo de estructura social que se denomina SOCIEDAD DE RED.

La sociedad de red (M. Castell, 1990) es una estructura social hecha de redes de información propulsada por las tecnologías de la información características del paradigma informacionalista. Por estructura social, se entiende que son las disposiciones organizativas de los seres humanos en las relaciones de producción, consumo, experiencia y poder, tal como se expresan en la interacción significativa enmarcada por la cultura. Una red es un conjunto de nodos interconectados.

Con esto en mente, sólo nosotros, y a través del Estado, se ha creado una gran aflicción durante este, breve pero intenso, periodo electoral.

La sociedad de red, utiliza el conocimiento para provocar un momento de inseguridad social que tiene un propósito real y evidente, que, para los neófitos o ignorantes del funcionamiento de la red o el sistema, crea un estado de confusión provocando una reacción fisiológica de “pelear o huir” (fight or fly)

No cabe la menor duda. Hay un sistema operativo detrás de las campañas electorales. El Estado cuenta con la mayoría de los recursos para modificar las llaves del sistema a su antojo. Forzando cerraduras, usando llaves, lubricando engranes.

La mayoría formamos parte de este sistema, unos en forma periférica y solo pocos, muy pocos, en el centro operativo. Ahí es donde está el control y la llave maestra que permite, en una palabra, manipular.

Eso es todo, una palabra, con significado neutro.

Sin sentimientos, aunque  provoca reacciones en las personas dependiendo de su nivel de conciencia (cultura, educación, desarrollo espiritual, experiencias familiares, contexto social).

Así las aparentes encuestas muestran un puntero al que supuestamente tiene muchos seguidores.

¿Realidad o ficción?

Las actitudes del supuesto primer lugar no son congruentes. Ni su lenguaje corporal nos indica seguridad y confianza. Por otro lado, los demás participantes, aunque demuestran su desacuerdo, no lo hacen vehementemente. Tampoco logran persuadir, porque ellos mismos tampoco están convencidos de su participación en el proceso electoral.

A pesar de ello, las diversas apariciones en programas televisivos, en la radio, y actividades presenciales de campaña, se han mostrado de cuerpo entero con su clásico lenguaje verba y corporal.

Nosotros, al recibir esa información, reaccionamos y matizamos nuestra participación con diversas actitudes y acciones, además, como hipnotizados por los teléfonos celulares y sus aplicaciones, participamos como zombis en las redes sociales interactuando con la información que, proveniente de diversos espacios, teñimos de sentimientos nuestra mente hacia un candidato.

Constantemente recibimos un empujón, una presión, ya sea por mensajes de texto (la mayoría) algunos verídicos, otros “fake news” (noticias falsas en su mayoría), encuestas tendenciosas, etc., en diversas zonas del país, manipulado por grupos que son contratados para crear noticias, encabezados en periódicos, videos modificados, comentarios fuera de contexto para que la gente se convierta en un seguidor obediente y multiplique en su red mensajes, actitudes y sentimientos. En una palabra, división. Empujando, influyendo, incitando poco a poco, a la sociedad a una acción específica.

¿Cuál es esa acción?

Temor.

Y por temor, ¿a quién recurriremos?

Ahí esta la esencia del asunto.

¿Capisci la Cosa Nostra?

Finalizo con una frase de Eric Hoffer:

“Usted puede descubrir a qué le tiene más miedo su enemigo observando los métodos que usa para asustarlo”

¡Cuidado con la red! Te puede atrapar.

Solo faltan 48 días…

¡Hasta la próxima!                                                                        dr_rethcuel@yahoo.com

 

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