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Implicaciones para México de la guerra comercial (Parte I)

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En las últimas dos semanas, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, impuso una variedad de aranceles en contra de numerosos países, bloqueó la adquisición de empresas tecnológicas estadounidenses por parte de China y busca imponer nuevas restricciones a las futuras inversiones chinas también en el sector tecnológico. Muchos economistas han advertido que el mundo está al borde de una guerra comercial total, en la que veremos represalias al estilo “ojo por ojo”, una retórica acalorada y llamados a la Organización Mundial del Comercio (OMC) a poner orden, pero ésta está  pobremente equipada para responder. Estamos ante el riesgo de que si las provocaciones comerciales de Trump se salen de control, docenas de tratados comerciales negociados durante varias décadas podrían ser echados de lado, mientras que la perspectiva de un menor crecimiento económico tiene a los mercados bursátiles de todo el mundo tambaleándose.

Las guerras comerciales no son buenas para la economía, y la historia nos da buenos ejemplos. Tenemos el caso de cuando en 1930 el Congreso estadounidense pasó la Ley Smoot-Hawley, la cual elevó los aranceles en 20% en promedio, inicialmente para proteger a los agricultores estadounidenses, pero que después fue ampliado a industrias manufactureras que buscaban protección. En la medida en que se colapsó la demanda de bienes y servicios, el resto de los países buscaron mantener sus reservas de oro devaluando sus monedas o imponiendo más barreras comerciales, por lo que se derrumbó el comercio internacional. Esto provocó que la depresión económica que se vivía en ese entonces se hiciera aún más pronunciada y el mundo, en particular los Estados Unidos, acabaron sufriendo lo que se convirtió en La Gran Depresión.

Lamentablemente, esto al parecer ya quedó en el olvido. Los Estados Unidos, con la firma del memorándum del pasado 22 de marzo por parte del presidente Trump, en contra de las prácticas de China, iniciaron una guerra comercial que seguro será perjudicial y tendrá consecuencias imprevistas para las relaciones de Estados Unidos con la segunda mayor economía mundial. Además de generar repercusiones en los mercados bursátiles, tasas de interés y tipos de cambio.  De hecho, el índice bursátil Dow Jones pasó de 24,879 puntos el 21 de marzo a las 14.30hrs a 23,533 puntos el 23 de marzo a las 16.00hrs, una pérdida de más de 1,300 puntos en dos días.

Argumentando el daño ocasionado por las prácticas injustas y dañinas de adquisición de tecnología estadounidense por parte de China, los Estados Unidos impondrán en los próximos días aranceles del 25% en ciertos productos de China por un monto equivalente al daño ocasionado a la economía estadounidense. No se ha especificado qué productos serán, esto tardará unos días más en definirse, pero se sabe que equivaldrán a unos 60 mil millones de dólares. Por su parte, en la “Section 301 Fact Sheet” se propone que le sean impuestos a los sectores aeroespaciales, tecnologías de comunicaciones e información, así como maquinaria. Aunque no se descarta que eventualmente se impongan aranceles también a calzado, ropa y electrónicos para los consumidores.

La meta de Trump, y así lo anunció en la conferencia de prensa cuando informó de las medidas contra China, es disminuir el déficit comercial que su país tiene con dicha nación en unos 100 mil millones de dólares, equivalente a una reducción del 25%. Sin embargo, se considera que las medidas anunciadas no lograrán dicha meta, ya que no debemos olvidar que China posee más de 1.17 billones de dólares de bonos del Tesoro de Estados Unidos, por lo que su capacidad de negociación con los Estados Unidos será muy amplia.

Ante los aranceles impuestos por los Estados Unidos, China ha tenido una reacción dura en el discurso, pero muy tibia en los hechos, ya que en represalia anunciaron que le impondrán a Estados Unidos aranceles por apenas 3 mil millones de dólares, en productos que van desde frutas frescas, nueces, vino, puerco, aluminio reciclado y tubería de acero. Sin embargo, no podemos descartar que una vez que se conozca la lista de productos a los que Estados Unidos impondrá aranceles, China podría anunciar una gama de productos más amplia, en la cual probablemente estarán más bienes agrícolas como el sorgo y la soya, así como los aviones de la empresa Boeing.

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