Cuenta la leyenda que un lunes 22 de enero del 2018 en punto de las 18h., cinco mujeres inteligentes se juntaron a tomar café para ponerse al día de sus vidas, y sobre todo de sus historias amorosas. Diremos como referencia que los estados civiles de estas mujeres son variados: solteras, divorciadas, madres, en busca de pareja, con “amigos” cercanos, confundidas, dolidas, amantes, en fin, mujeres del siglo XXI.
Cada una tomó su turno para reseñar su estado actual, a veces se interrumpieron para complementar ideas y sentimientos y reír y llorar en secreto, para llegar a la conclusión de que son mujeres inteligentes con historias estúpidas de amor y desamor.
Conforme la plática se desenvolvía, dos títulos literarios se mencionaron como complemento a lo que se iba contando. Hoy hablaré de uno de ellos: “MUJERES DE OJOS GRANDES” de Ángeles Mastretta, escritora poblana mejor conocida por su primera novela, “Arráncame la vida”, que además de hacerla ganar el Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos en 1997 fue llevada al cine en 2008.
Y es precisamente Puebla de los años 40 – 50´s, el escenario para treinta y siete cuentos donde las mujeres son protagonistas. Ya saben, “la tía”, porque siempre hay un familiar oveja negra que no somos nosotras.
Debo confesar que no me fue un libro fácil de leer, pues apenas me enamoraba del personaje o la historia, ésta acababa tajantemente dejándome insatisfecha y con muchas preguntas. Más que cuentos me parecieron treinta y siete inicios para grandes novelas que fallecían demasiado pronto.
Así pues, las treinta y siete tías de estas historias son mujeres que de alguna manera han desafiado a las costumbres de la época, a veces con buenos resultados, normalmente no mucho. Pero podríamos por lo menos consolarnos diciendo que lo intentaron, que intentaron escapar a la rigidez de lo que otros han decidido que seamos las mujeres y que lamentablemente a veces parece haber cambiado muy poco en 70 años, pues aunque cada vez hay más “espacios”, “posibilidades”, “oportunidades”, quienes salimos de los estándares seguimos pagando un precio.
Finalmente, creo que sería muy lindo y necesario escribir y leer ahora las historias de estas “amigas”, mujeres de hoy que con sus ojos grandes, su corazón grande, su inteligencia grande, desafían todos los días a la vida. Porque tener los ojos grandes y poder mirar más allá de lo visible, da poder y soledades que compartimos con otras mujeres inteligentes, mientras nos reímos a carcajadas, (que también es una forma de llorar) de nuestras historias estúpidas que a veces pueden convertirse en consuelo e inspiración.
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