El principal problema que tuvieron los legisladores federales, fue llevar a la mesa del diálogo, a los actores potenciales y actuales, cuya intervención fue necesaria para culminar el proceso legislativo, cuya finalidad fue enmendar planas e intentar dejar satisfechas las exigencias de poderes de hecho, con enorme capacidad de presión.
A medida que el Estado fue despojado de capacidad para cumplir y hacer cumplir la ley, que constituye la esencia en el ejercicio del poder público, los espacios cedidos o arrebatados, son llenados por entidades cada vez más numerosas e influyentes, cuya fuerza emana tanto de su combatividad, como del abandono de la función esencial de cumplir y hacer la ley, que inviste formalmente a todo gobernante, que jura hacerlo o exponerse a la demanda.
Las leyes fueron creadas para contrarrestar el poder naturalmente surgido de la alianza de una minoría con capacidad de dominio y crear condiciones para que sea la acción de contenido axiológico de la norma, quien impida el predominio de los más fuertes. Con esta acción se pretende lograr la convivencia pacífica, que se vulnera cuando prevalece el privilegio a la minoría, en detrimento de la mayoría de la población.
Los Estados nacionales, deberán recuperar la rectoría, para que sea la ley quien impere y su acción invariablemente orientada a que se cumpla. La noble intención de abolir las injusticias en el ejercicio del poder, paulatinamente llevó al debilitamiento de los órganos del Estado, encargados de hacer cumplir la ley. La cesura por los excesos reales o inventados, llevaron a gobernantes inexpertos y productos de la cultura del privilegio, a renunciar a cumplir con su deber fundamental, por temor a la condena “pública” y a recibir como sanción la muerte civil.
El ciudadano debe entender la importancia de la ley y ponerse de su lado. Ello implica una serie de políticas públicas, vinculadas con la comunicación social, pero con amplio contenido pedagógico. La educación debe entenderse como una tarea del Estado que abarque a la población en general. Por lo regular, fue común escuchar a los legisladores más influyentes, referirse a niños y adolescentes como destinatarios de la reciente reforma.
Cabe destacar, que el proceso educativo, para ser exitoso, debe comprender de manera especial a la clase política, quien también deberá ser motivo de atención por parte de las políticas públicas responsables de la educación. El desenvolvimiento económico mundial, ha creado condiciones para que la sociedad sea reeducada e indiscutiblemente la clase política de todo signo, debe ser destinataria de una política educativa orientada hacia la paz, por influencia de la salud mental de la sociedad.
