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GUANAJUATO Y EL CORONAVIRUS

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Tal parece que a los mexicanos nos llueve sobre mojado, ya que aún con la crisis de inseguridad que afecta al país, así como a los recurrentes ataques de nuestros hermanos migrantes que quieren ingresar a la fuerza como Juan por su casa, siendo el hazmerreír de las potencias extranjeras, al mostrar nuestra incapacidad para hacer frente ante sucesos tan denigrantes, ahora se suma al caudal de tragedias, el virus asiático conocido como el “coronavirus” (para los no letrados en el tema, no es un virus contenido en la cerveza, así que pueden seguir disfrutando de la fiesta). Los síntomas de esta oriental enfermedad, son parecidos a los del resfriado común, sólo que de consecuencias más trágicas y cuyo tratamiento aún no es dado a conocer por las autoridades médicas mundiales. Este coronavirus debe su singular nombre, a la “corona” que se aprecia alrededor de tan minúsculo organismo, al momento de ser revisado a través de microscopio. Este virus afecta a humanos y a animales, es decir, agarra parejo, sin discriminación alguna, así que los Derechos Humanos pueden estar tranquilos de que no le podrán emitir recomendación o sanción alguna a estos singulares animalitos.

Y mientras el ya mencionado virus causa estragos y miedo entre la población guanajuatense, las balas siguen zumbando por el aire, esparciendo dolor, muerte y temor entre los ciudadanos, que vemos con horrenda sorpresa como nuestro Estado sigue en picada, con más rapidez que un helicóptero con el motor averiado, llegando a la vergonzosa primera posición a nivel nacional, como el territorio donde más homicidios dolosos ocurren diariamente, y para que aquellos a este tema puedan darse una idea aproximada de lo que estamos hablando, en tan sólo un fin de semana en nuestro quijotesco Guanajuato se reportaron 68 asesinatos, alcanzando la impresionante cifra de 430, mientras que en China, se han reportado sólo 106 ciento seis muertos por el virus asiático en todo lo que va del mes, lo cual nos arroja la asombrosa conclusión de que en Guanajuato es más probable que te mate una bala a que te mate un virus, por lo que entonces, este simpático y dañino bicho, pasa a quedar en segundo plano, ya que aquí, su graciosa coronita, nos la pasamos por debajo del arco del triunfo.

En Guanajuato tenemos otros virus, más dañinos aún, los cuales también tienen su corona, investidos de una facultad soberana que les ha permitido hacer de Guanajuato una especie de empresa metalúrgica donde descaradamente se comercializa con plata y con plomo, y no hablamos precisamente de la industria minera.

Estos singulares virus guanajuatenses, conocidos como los “corruptuvirus”, han dejado al Estado en una situación miserable, insegura, dañina, atacando directamente la integridad física, el patrimonio y la seguridad de las personas. Las personas infectadas por esta enfermedad provocada por el “corruptuvirus”, presentan insomnio, cuadros de ansiedad, angustia, periodos recurrentes de terror, disminución de su capacidad monetaria, la cual se ve afectada por los elevadísimos impuestos que el “corruptuvirus” generó, ya que este nefasto germen, en los últimos meses logró adentrarse hasta el sistema tributario estatal, y logró, en perjuicio de los conciudadanos, incrementar los impuestos de manera sumamente grave, dejando el sistema inmunológico de los guanajuatenses en completo estado de indefensión, ya que con tremendo ataque a los bolsillos los gobernados han disminuido drásticamente su poder adquisitivo, limitándose al consumo de lo básico. Se dice que este virus se ha esparcido deliberadamente entre los principales edificios gubernamentales de diferentes corporaciones, y varios funcionarios y servidores públicos ya han sido contagiados, y los principales síntomas que han brotado en dichos funcionarios son: incapacidad para no disponer del recurso público en beneficio propio, nepotismo, disminución de las áreas cognoscitivas encargadas de llevar a cabo decisiones en beneficio del gobernado, desvío de recursos, ideas delirantes, ausencia de valores y principios morales, divagaciones intelectuales, distorsión de la realidad, creyendo ver en una ola de violencia, una “ola de paz”, cual si fueran los efectos de una buena dosis de marihuana, incluso, les ha dado por decir que la soledad en las calles es por el clima y no por la inseguridad. En fin, esperemos algún día acabar con este “corruptuvirus”, que al igual que los bichos orientales, también llevan cargando su corona, pero éstos son más peligrosos que aquellos. Ojalá algún día ocurra el milagro de acabar con tan perjudiciales parásitos.

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