Las historias de fugas de prisión son un tema que siempre da de qué hablar. Ya sea por la habilidad de los internos para escapar, por la poca vigilancia de los penales en cuestión o los métodos de escape, han quedado plasmadas en la cultura popular en diferentes medios. Basta recordar clásicos del cine como ‘Fuga de Alcatraz’ con Clint Eastwood hasta ‘Sueños de fuga’ basada en la novela de Stephen King y eternamente elogiada. Por supuesto, la novela ‘El Conde de Montecristo’ de Alexandre Dumas es la novela por excelencia del tema.
Esta semana, hablaremos de dos escapes de prisión superan a la realidad misma. Uno ocurrido en España y el otro en Francia.
La cárcel de Valdemoro, ubicada en Madrid, es uno de los centros penitenciarios más conocidos de ese país. Allí cumplían condena los hermanos Jonathan ‘El Piojo’ y Miguel ‘El Negro’ Moñiz Alcaide, tras una larguísima lista de asaltos y robos. Cumplían condena desde 2018 cuando fueron capturados tras el atraco a una joyería.
En la cárcel, los dos hermanos mostraron una conducta impecable, y se ganaron la confianza de los guardias, quienes poco a poco les dieron tareas de limpieza. Ellos no se comportaban así por buenas personas, sino que todo era parte de su plan.
La noche del 5 de diciembre de 2020, cuando todo el planeta vivía la pandemia del coronavirus, los dos hermanos hicieron una réplica de la llave para ingresar al cuarto de enseres de la cárcel, donde serraron los barrotes de la ventana. Después, salieron colgándose gracias a sábanas que anudaron una con otra. Así llegaron al patio del penal. Ellos mismos hicieron la copia de las llaves en los talleres de Valdemoro.
Por si todo lo anterior no fuese lo suficientemente increíble, saltaron el muro de 8 metros con unas jabalinas que crearon con palos de escoba. Para cuando sonaron las alarmas, los dos delincuentes habían subido al coche Audi de un amigo que los esperaba a unas calles de la prisión. El descaro de los hermanos Moñiz fue tal, que días antes avisaron a su familia que pasarían la Navidad con ellos.
Dos meses duraron fuera de la cárcel estos ladrones y prófugos que además eran unos talentosos butroneros, cuando después de una pesquisa, la Guardia Civil de España dio con ellos y los arrestó. Debido a sus crímenes anteriores y a haberse fugado, la sentencia para Jonathan fue de 32 años, y para Miguel Ángel de 28.
EL REY DE LA FUGA
En 2013, Rédoine Faïd se convirtió en el criminal más buscado de Francia. Nacido en 1972, se dedicaba a actividades que iban desde la extorsión al robo de joyas. Su habilidad para escapar era tal, que incluso estuvo prófugo en Israel, donde se disfrazó de judío ortodoxo, para aprender hebreo y uso de armas. No fue gratuito que se le apodó ‘El rey de las fugas’.
Sin embargo, fue encerrado y llevado a la cárcel de Sequedin, pero los barrotes y muros no lo detuvieron.
Después de conseguir químicos de contrabando, Faïd hizo explotar varias puertas de acero reforzado. Salió de Sequedín tras tomar a unos guardias como rehenes.
Pero el criminal ya era muy conocido, de modo que toda la policía francesa le dio caza y lo volvieron a llevar a la prisión, esta vez a Réau; pero el 1 de julio de 2018, los miembros de la pandilla de Faïd fueron a un aeródromo donde secuestraron a un piloto, quien a punta de pistola se vio obligado a volar en helicóptero hasta el patio del centro penitenciario. Una vez allí, el criminal esperaba para subir a la nave y escaparse por segunda vez. La policía lo encontró usando una burka y haciéndose pasar por un ciudadano islámico.
Faïd incluso probó suerte como escritor, publicando un libro donde cuenta todas sus hazañas, titulado ‘Braqueur: Des cités au grand banditisme’, y que no cuenta con edición en nuestro idioma.
Las historias de fugas de prisiones parecen, sin duda, el mejor capítulo de ‘Prison Break’ o la novela mejor elaborada sobre el tema.
