El pasado viernes 8 de abril fue antesala de la culminación de la Cuaresma. En este día, según la tradición del pueblo mexicano, se realiza la veneración a la Virgen de los Dolores, que cuenta con gran aceptación y se realiza ese día la sana costumbre de decir que la Virgen llora, y esto consiste en que ya que estamos en temporada de calor, se regala nieve, agua fresca y galletas, con lo que se cumple con la tradición antes citada.
La Semana Santa se vive de una manera diversa, pues la Iglesia Católica establece una serie de servicios religiosos para que el pueblo asista a diferentes eventos, culminando con el viacrucis, conmemorando la muerte de Jesús el Viernes Santo y la fiesta con la que se concluye es el Domingo de Resurrección en la que, según la tradición, Cristo resucitó al tercer día.
De una manera simultánea, podemos enumerar que lo más importante, ajeno a estas vivencias, son las vacaciones de gran parte del pueblo mexicano, de muy diferentes condiciones sociales y eso tiene una importancia muy grande porque está reactivando la economía a los prestadores de servicios y turismo en general en los centros turísticos de playa y muchas ciudades importantes de nuestro país; también se cuenta en forma importante con pequeñas localidades donde hay centros de diversión con escenarios naturales y debemos de decir que se celebraron con todo éxito este Viernes Santo los viacrucis en vivo que han dado fama a México internacionalmente como el de Iztapalapa, al cual asisten decenas de miles de personas y que se transmite en televisión y en redes sociales, dando presencia a México en el mundo.
Qué bueno que en nuestro pueblo, tanto los que nos quedamos en las ciudades, que lucen vacías, y también los que viajan, podamos gozar unos días de tranquilidad y solaz esparcimiento y agarrar fuerzas, para que a partir del lunes la mayoría regrese a sus centros de trabajo ya más fortalecidos, enfrentar la dura realidad que estamos viviendo por la inflación tan elevada que hace que todos los padres de familia vean reducido su poder de compra y eso produce un malestar al no contar con lo necesario para la alimentación y pagos de servicios de agua, luz y educación de los hijos. En fin, son muchísimos los gastos que se enfrentan día con día.
Hay una buena noticia, pues la pandemia ha disminuido en forma notable, aunque los responsables del sistema de salud, sobre todo aquí en Guanajuato, nos indican que principalmente en lugares cerrados se deben de guardar las medidas de protección para evitar el contagio del Covid.
Emprendamos pues, con un ánimo robustecido y ganas de querer vivir las actividades que, por enfermedad o por contagio, se han dejado de hacer y renovemos el espíritu de lucha para superar cualquier adversidad. Por este motivo me permito decirles a todas las personas que me hacen el favor de leer esta columna, que con el júbilo de Cristo Resucitado podamos, como yo lo hago con todos ustedes, desearles Felices Pascuas de Resurrección.
