Hace 2022 años hubo un gran acontecimiento que el mundo cristiano celebró. Se nos cuenta en las sagradas escrituras que, en un portal de Belén, en un humilde pesebre de un modesto lugar nació un niño en forma normal de una mujer llamada María acompañada de su esposo José. En aquel momento hubo una gran alegría en los cielos y en la tierra, pero la tradición ha continuado y en la madrugada del domingo recordamos de nuevo el nacimiento del niño Jesús y todos nos sentimos conmovidos, especialmente los que somos creyentes.
El acontecimiento es tan importante, pues nació el Rey de los Cielos, que quiso hacerse hombre y ya conocemos la historia de la trascendencia de su presencia desde entonces hasta la actualidad, de quien nació en aquel tiempo y lo recordamos antenoche.
Este domingo se le llama la Fiesta de Navidad y el mundo está de plácemes, pero especialmente en nuestro México, que conserva las tradiciones y aquí en mi querido León vivimos con cantos de villancicos y gran alegría.
Pero la Navidad fuera del aspecto religioso es un día en que se conjugan y se remueven los recuerdos de todas las familias y de los seres queridos que ya no están con nosotros, pero los que estamos gozando de la gracia divina de la vida la celebramos también formando nacimientos en cada casa, donde el precio no tiene importancia, lo que vale es la intención de recibir al Niño Dios en cada casa.
Es un día en el que se olvidan rencores, nos llenamos de emoción y de acuerdo a los tiempos y las posibilidades de cada quien, procuramos tener una cena en familia para poder darse el gusto de por lo menos esta noche ser felices, olvidando los problemas que nos rodean en nuestro querido México.
El espíritu navideño resuena en todas partes, mostrando amistad incluso a personas que acabamos de conocer o que no conocemos, ojalá y la Navidad nos durara el resto del año. La terrible realidad es que no es posible, hoy por hoy somos felices.
A todas las personas que durante el año han tenido la amabilidad de leer algún artículo mío, entenderán que reafirmo mis creencias religiosas y por supuesto que tendremos que pensar que me tomo el derecho de la libertad de expresión, que hoy está tan discutida y tan amenazada, no solamente en México, sino en el mundo entero. También es deseable que cada quien hagamos un examen de conciencia y tomemos la decisión de cambiar en lo que creemos que no estuvo bien este año y los años pasados, pues habiendo vida hay esperanza y tenemos la forma de cambiar para ser diferentes.
Buscaremos que este espíritu navideño nos dure mucho tiempo y seguramente que habrá deseos de seguir viviendo para que el año que entra, el mismo 24 de diciembre volvamos a reunirnos con la alegría que hoy tenemos a pesar de los sinsabores de la vida y que lamentablemente no los podemos evitar. Sobre todo, en los cientos de miles que les cuesta trabajo tener una vida digna, pues todos merecemos salud, alimento y seguridad, esperando que termine para siempre la violencia que actualmente padecemos.
A los cientos de miles de migrantes que vinieron de Estados Unidos a ver a sus seres queridos en todo el país, les deseamos Feliz Navidad y nuestro agradecimiento, porque con su envío de dinero a sus familiares hacen posible que ellos puedan sobrevivir y también tener un poco más de lo necesario. Esperemos que tengan un feliz regreso y que platiquen con sus amigos diciendo que la ciudad de León los recibimos con gusto y que estamos firmes para trabajar, seguir viviendo y luchando para tener una mejor vida.
A los que esta Navidad están en una cama de algún hospital, estoy seguro que el Niño Dios se acordó de ustedes y a los que están privados de su libertad estoy seguro que dentro de su sufrimiento también él se acordó de ustedes.
Con toda la fuerza de mi corazón y de mi familia, a todos los habitantes de León.
¡Les deseo una muy Feliz Navidad!
