L’ÉTAT, C’EST MOI
Se va cumpliendo con rigor quirúrgico. Poco a poco, pero con paso firme y sin ambages, la 4T avanza ignominiosa, directa con visión de rinoceronte, derrumbando en el camino cualesquier obstáculos que pudieran presentarse.
Se modifica la Constitución y la ley al gusto de mandatario. La moralina presidencial se catapulta ahora como facultad meta-constitucional y cuasi angélica, para hacerla pasar, con el discutible “es que somos honestos”, por encima de toda legislación.
“La Oficial Mayor de Hacienda, Raquel Buenrostro, recibió instrucciones del jefe del Ejecutivo para que, conforme a la ley, “se impida la participación de dichas empresas en licitaciones o adjudicaciones directas hasta que sepamos a ciencia cierta, si no hubo en esas operaciones corrupción y tráfico de influencias”. (https://mvsnoticias.com/noticias/nacionales/amlo-veta-a-tres-empresas-farmaceuticas-por-presuntos-casos-de-corrupcion/) Obvio, no hay presunción de inocencia, no existe el derecho de audiencia y se les condena sin haber sido oídos y vencidos en juicio. Así que, “conforme a la ley. ¿A cuál?
Se violentan los derechos y el estado de derecho, justificándolo “como una medida preventiva”. Esto significa que ahora, el Ejecutivo también dicta medidas de apremio reservadas al Poder Judicial. Y nadie dijo nada.
Los mismo con la compra de pipas o idéntica tesitura con la nota de Animal Político (https://www.animalpolitico.com/2019/03) donde se señala que el “Gobierno de AMLO adjudica sin licitar el 74% de los contratos. Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad destaca que de 28 mil 458 contratos subidos a Compranet, solo en el 18.3% se utilizó la licitación pública.
UNA MÁS
El tema es tan álgido como preocupante, porque cualquier ciudadano o asociación puede ser sujeta de “un veto presidencial” de cualquier tipo, como “medida preventiva”, y entonces, todo el poderío de don Santi Nieto se le caerá encima al sujeto de sospecha, acusándolo de todo.
En el camino andamos y las pruebas de que el sexenio empieza a “agarrar calor”, se pusieron ya sobre la mesa. Ahora el mandatario se lanza fuerte contra los propietarios de las gasolineras.
Los señalamientos se reiteran: Son los gasolineros los culpables “por el alza de precio en el combustible” de acuerdo con la nota de la periodista Gloria Reza M. ( 9 ABRIL, 2019 – https://www.proceso.com.mx/578884) ) Y el anuncio se hizo: El ejecutivo –por culpa de los gasolineros- pontificó que, las gasolineras que vendan más caro, serán ventiladas en público.
Pero, no se limita la amenaza a eso: El gobierno de México pondrá gasolineras que vendan el combustible más barato.
SATANIZANDO
Por eso, la valiente respuesta de Gustavo de Hoyos Walther, lamentando que se satanice la libertad de mercado y la pretensión del gobierno de crear estaciones de servicio “para vender a precio justo”. Esto es, el Estado mexicano se vuelve gasolinero y si eso continúa, al rato será abarrotero, zapatero, comerciante, constructor y lo que se le antoje. El tema es debatible por la regresión brutal que esta medida implicaría en el ámbito del estatismo latinoamericano.
¿Qué puede pasar? Cualquier cosa.
