Inicio Columnas Espérame… o mejor no

Espérame… o mejor no

0

Uno de esos días del año pasado, cuando había gasolina, podía ir a donde quisiera y la gente parecía más feliz, decidí ir a la librería a ver si encontraba libros interesantes de poesía, ya que después de leer, “El amor, las mujeres y la vida” de Mario Benedetti, sentí que mi vida de lectora necesitaba de más metáforas, juegos de palabras y el sentimiento de que entendía el 20% de lo que leía. Sí, la poesía para los seres comunes y corrientes como yo es compleja, y tal vez por eso la sección del lugar al que fui estaba algo oculta, parece también que la poesía no vende.

     Sin desesperarme y viendo a mi hija bastante entretenida entre un libro y otro, procedí a la búsqueda. Ya que a simple vista no había nada, continué en lo más bajo y más profundo de los estante, hasta que un libro me encontró a mí. Su nombre era sugerente: “Espérame en la última página” de Sofía Rhei, (hasta el momento una escritora completamente desconocida para mí);  y lo dicho en la contraportada, parecía estarme dedicado: “Todos nos hemos enamorado alguna vez de la persona equivocada. Silvia también. Ella descubrió que, a veces, un libro puede ser la mejor medicina… ¿Tiene la literatura la capacidad de curar?…” Sin dudarlo lo compré. No era un libro de poesía, pero su autora, española ella, ha escrito mucha poesía, así que era casi lo mismo.

      Y allá voy, me sumergí de inmediato en sus 49 capítulos, pero que no lo asuste el número, son capítulos de digamos máximo 10 páginas, con letra de muy buen tamaño y lo mejor, una historia que no podía parar de leer. Imaginen que comienza con Silvia limpiando meticulosamente su departamento y poniéndose guapísima para esperar al que considera el amor de su vida, no para un encuentro casual, sino para que este por fin se quede por siempre con ella, je, je, pero el susodicho nunca llega, así que Silvia aprovecha este enésimo plantón para cuestionarse qué diablos está haciendo con su vida. Claro, la ayudará su mejor amiga y el extraño consejero que cura a través de la literatura, quien le recomienda algunos libros para entender lo que le pasa, y quien realmente es el espíritu de Oscar Wilde… ¡aja!, ¡el espíritu!… ¡pff!, todo iba tan bien…

     Y bueno, a pesar de eso que además ocurre hasta el final, (lamento el adelanto, pero quiero que si desea leer el libro, no se decepcione tan terriblemente cuando llegue a esta parte) el libro me sigue pareciendo femeninamente recomendable de verdad, independientemente del momento amoroso en que se encuentre uno, (obvio le gustará más a quienes como Silvia y yo, no hemos hecho buenas elecciones y terminamos atoradas en relaciones que no van a ningún lado o que te hacen sentir más sola que cuando estás sola de verdad), ya que hay circunstancia que seguro reconocerá, así como frases memorables y un final que a mí me hizo enojar (no nada más lo de “el espíritu”), pero que creo en el inconsciente más inconsciente del inconsciente, puede ser el final ideal para algunas mujeres.

     Finalmente y a pesar de las quejas que acaba usted de leer, lo recomendaría, tan solo por la curiosidad de contestar a la pregunta: ¿Tiene la literatura la capacidad de curar?… ¿Cómo?

Correo: lidia.almanza.orozco@gmail.com

Twitter: @LibrosLidia

Salir de la versión móvil