¿Cuál es la forma o procedimiento para reclutar a los funcionarios o burócratas que actualmente trabajan en los municipios, en los gobiernos estatales o en la federación? ¡Muy simple! Ser amigo o tener algún amigo o conocido que ostente el poder y así se llega a trabajar en la administración pública.
También existe otra vía para llegar a ocupar un puesto en el gobierno. El trabajo previo en la campaña política del ganador de un proceso de elección, el cual es recompensado a ocupar un cargo independientemente del perfil y capacidad que tenga la persona.
Además, el nuevo concepto dentro del derecho electoral mexicano con respecto a la “cuota de género”, abre la posibilidad del acceso de la mujer a ser considerada a puestos de elección popular, así como a puestos en el gobierno muchas veces sin considerar experiencia, preparación o capacidad. De tal suerte que hay para todos, hombres y mujeres que se ven tocados por la diosa fortuna de ser considerados y consideradas a ocupar puestos de elección y en el gobierno, por el dedo “divino” de alguien.
“Hay que formarse en la cola”, “hay que hacer méritos” son algunas de las “sabias” formas de expresión de aquellos “paladines” que ostentan el poder en el protocolo de la meritocracia mexicana, para hacer a un lado aquellos personajes que no son bien vistos por los que están “arriba” con el propósito solo de beneficiar aquellos incondicionales amigos que quieren ayudar.
Los perfiles académicos son vistos solo cuando el “amigo de arriba” quiere interpretar a su manera hacer a un lado o beneficiar al que le interesa. La experiencia en el sector público es lo de menos o lo de más, según la interpretación del encumbrado funcionario o político que pretenda beneficiar o perjudicar del que se trate.
Y así vamos viendo como entran al escalafón del gobierno hombres y mujeres con o sin preparación y experiencia, al fin y al cabo, la mejor escuela será ir aprendiendo día a día la función por la que fueron contratados y no pasa nada. La sociedad está ajena a estos mecanismos de selección, aunque muchas veces se quejan del mal trato y servicio de esos afortunados ciudadanos merecedores de pertenecer a la clase gobernante en el poder.
Con el paso del tiempo y con la dicha de verse beneficiados por el grupo o la persona en el poder, poco a poco van escalando puestos y funciones que no conocen, pero que echando a perder se aprende y cubiertos por el manto sagrado del poder político del amigo se vuelven “expertos” en la administración pública municipal, estatal o federal. Y de ahí, “parriba” escalando posiciones hasta llegar a la firme convicción de que es hora que la “revolución haga justicia” y alcanzar el puesto más alto de la nomenclatura que aspire.
No es cosa menor llegar a ser Alcalde, Gobernador o Presidente de la República sin pasar por una formación técnica adecuada dentro de las aulas o la universidad. Son responsabilidades mayúsculas que afectan o benefician a millones de personas que viven en un territorio determinado. Para nuestros políticos lo único que importa es ostentar el poder por el poder mismo, sin importar mucho lo que diga el pueblo.
No hay escuelas en nuestros municipios, estados o federación para ser funcionario o Presidente. Y seguramente nunca jamás lo abra en nuestro país, ya que el pueblo sabio es quién quita y pone al encumbrado político o partido político en el gobierno. Por ello, no nos quejemos de nuestra clase política, ya que tenemos los políticos y gobiernos que nos merecemos. ¿No cree usted?
