Vaya sorpresa se llevaron los elementos de seguridad pública municipal de algunos municipios del Estado de Guanajuato, cuando, de manera intempestiva, fueron víctimas del escandaloso “operativo trueno”, cuyo nombre quizás fue una ocurrencia noctámbula en estas noches tormentosas que han asediado al Estado en los últimos días.
Cabe destacar que estas operaciones “relámpago”, no son una novedad en materia de seguridad, ya que pocos años atrás, hasta los cadetes de la Academia de Seguridad Pública de León fueron sometidos a tan vergonzosas revisiones, pasándose a nuestra Constitución Política Federal, por debajo del arco del triunfo, dónde generalmente suelen pasarse las cosas que no se les da la importancia adecuada.
Desearíamos vehementemente cómo los partícipes de tan anticonstitucional acción van a justificar, de forma legal, ante la justicia federal y ante la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, tan arbitrario operativo.
Es inconcebible para el autor de estas humildes líneas, que el Estado esté utilizando mayor energía en revisar a sus propios elementos, que a los verdaderos delincuentes.
Si bien es cierto que no descartamos la idea de que muchos elementos de las corporaciones policiales, estén coludidos con el crimen organizado, también es cierto que existen ciertos filtros durante el proceso de reclutamiento y selección de personal, destacando entre ellos el famoso y temido “examen de control y confianza”, el cual aún sigue siendo un eterno interrogante entre los no doctos en el tema, los cuales vemos con infinita incertidumbre, por qué gente de honorable reputación quedan reprobados ante dicha revisión, mientras que otros, caracterizados por una forma de vida escandalosa y un pasado lleno de malos comportamientos, salen incólumes de tan desgastante prueba, dejando al resto de la población, en una inmensa interrogante e incomprensión.
Incluso, es bastante común que muchos mandos directivos no aprueben dichos exámenes, y uno los ve, tranquilamente, dirigiendo las corporaciones de seguridad pública, como Juan por su casa, exhibiendo en cada una de sus acciones, su ignorancia, su incompetencia, su arrogancia, su prepotencia, y sobre todo, su falta de honestidad.
Para muestra tenemos a la ex directora de la Academia Metropolitana de Seguridad Pública de León, la cual, se rumoró que no acreditó el famoso examen de control y confianza, y aún así dirigía tan honorable institución.
Esperemos que en esta ocasión, la Procuraduría de los Derechos humanos del Estado, así como en otras ocasiones, intervenga “de oficio”, es decir, sin que nadie le llame, para que investigue a conciencia si es que acaso se violaron los derechos humanos de los oficiales de policía, quienes tuvieron que sufrir en dicho operativo, que se les revisaran sus teléfonos celulares, en donde se apreciaban mensajes y fotos de su vida íntima, sus accesorios de uso y satisfacción personal. Es inconcebible la idea de un Estado en donde se tiene más información del servidor público que del delincuente.
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En cada juicio penal, hemos sido testigos de la sacramental frase de los jueces, en donde se les dice a los pobres imputados, si desean que sus datos sean públicos o queden en reserva, ya que es un derecho que les otorga la constitución, y es por tal razón, que los medios de comunicación no pueden difundir santo y seña del ladronzuelo del barrio.
Si eso no ocurriese así, de manera intempestiva, la Procuraduría de los Derechos humanos realizaría un feroz ataque a la violación de los derechos del pobre delincuente. Espero que esa misma fuerza la use en el caso que nos ocupa.
Ojalá algún día tengamos la dicha de escuchar en los medios de comunicación, la nota alegre de la implementación de algún operativo llamado “cloaca”, o “raticida”, o incluso, un “operativo anticorrupción”, en donde, sin aviso alguno, se revisaran los celulares, cuentas bancarias, propiedades, correos electrónicos, cajuelas y hasta los calzoncillos, de los funcionarios públicos que están inmiscuidos en tantos escándalos relacionados con la delincuencia organizada.
Pero lo anterior es sólo una fantasía, ya que bien sabemos que “perro no come perro”. Sería interesante ver cómo montarían un operativo para eliminar a toda la escoria social que asola a los alrededores de las colonias populares, y que, con machete en mano, exhiben sus fotografías en las redes sociales.
Sin embargo, estamos seguros que en caso de que el operativo sorpresa lastimase a tan finas personalidades populares, en ese momento la Procuraduría de los Derechos Humanos levantaría la mano para defender a sus inocentes muchachos, quienes no hacen otra cosa que robar y herir al prójimo, ocasionando con ello las lágrimas de sus mamacitas.
Por cierto, mi más sentido pésame a los elementos policiales que perdieron la vida en la carretera de Salamanca hacia Valle de Santiago, al hacer un traslado al CERESO MIL. Mi más sentido pésame, ya que para ellos, sus derechos humanos fueron sólo un cuento de hadas.
