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Encuestas contra la realidad

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Tanto en las próximas elecciones presidenciales a llevarse a cabo en nuestro país, como en cualquier otra elección que se lleve a cabo en algún otro país del mundo, las encuestas son tomadas en cuenta como un mecanismo relativamente certero para saber el comportamiento de los electores al momento de votar, sobre todo en los sistemas en los que la votación directa es el mayor indicativo para definir quiénes son los vencedores y quiénes los perdedores.  Según un artículo de Jorge Volpi, publicado recientemente en la revista “Nexos”, las encuestas “son ejercicios numéricos que pretenden proyectar la intención de la votación, pero los mismos generan muchas dudas y podrían ser, en gran medida, culpables de un posible conflicto postelectoral”. En tal artículo, el autor realiza una reflexión sobre la forma tan interesante en que se han venido desarrollando las campañas electorales en este 2018, sobre todo respecto al comportamiento de López Obrador. Realiza una comparación entre la situación que privó en nuestro país, entre una elección y otra en años pasados,  tomando en cuenta, cifras similares a las que arrojan las encuestas, hoy en día.  Según señala Volpi en su publicación, el peor resultado electoral para presidente por parte del PRI, en este siglo,  fue en 2006, con la derrota inminente de Roberto Madrazo, quien obtuvo su candidatura después de que Arturo Montiel tuviera que abandonar la contienda, debido a varios señalamientos de fraudes. En el caso del PAN, su peor resultado electoral para elegir presidente, fue en 2012, cuando la llamada “Guerra contra el narcotráfico”, desgastó a la administración de Felipe Calderón, lo cual provocó que el PRI asumiera nuevamente la administración.  El referido autor, señala que en este caso, aún con cifras similares a las de las elecciones referidas, habrá que tomar en consideración otros factores o debilidades que Andrés Manuel y su equipo, muestran. Uno, Morena no ha llegado a gobernar ningún otro estado de la república, por lo que no cuenta con la estructura que las otras fracciones políticas poseen en las entidades federativas, desde gobernadores hasta recursos y programas sociales, lo cual se convertirá en definitiva, en adeptos o simpatizantes que les pueden dar más votos a los actuales candidatos. Dos, Morena le apuesta a que su gran bastión, Ciudad de México, le haga captar más votos, el inconveniente es que tal fuerza política no gobierna hoy en día, en tal lugar. Volpi lanza otros cuestionamientos, si al Tabasqueño le bastará su popularidad para ganar, y más aún, sin los recursos de las otras dos maquinarias contra las que se enfrenta. Las encuestas pueden ser relativamente confiables, pero definitivamente, no deben ser el único indicador a considerar. Recuerde Usted las recientes elecciones entre Clinton y Trump en Estados Unidos. Basándose en las cifras, varios medios se atrevieron a afirmar que la próxima presidente de ése país, sería la demócrata, pero al momento de llevarse a cabo las elecciones, los resultados fueron desfavorables para Hillary. Sin embargo, también en tal ocasión, no se llegó a captar en las encuestas las intenciones de los electores habitantes de los campos, tímidos y reacios a ser cuestionados. En México, ¿se estará encuestando a todos los posibles votantes?

                                                                                 marcialca@yahoo.com

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