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EN SHOCK…

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Creo que así nos dejó a la mayoría (o por lo menos al 47% que no votamos por él) el resultado de la última elección para Presidente de nuestro país: en shock.

El día se desarrolló como una verdadera fiesta democrática: todo en orden, las casillas perfectamente organizadas;  la gente contenta y en paz yendo a votar;  los medios de comunicación cubriendo los sucesos.

Me puse a ver la tele como a las 7:30 pm, esperando seguir una larga jornada. A las 8:00 pm salió el Presidente del INE, Lorenzo Córdova Vianello, a decir textualmente: “En estos momentos no se puede decir con seguridad quién ganó.  A las 11:00 pm, entregaré resultados seguros.”

A las 8:05 pm, Denise Maerker y Carlos Loret de Mola empiezan a dar las encuestas de salida de los candidatos a Presidente (aquellas basadas en lo que la gente, al salir de ejercer su voto, dicen por quién lo hicieron, pero que tiene bastante grado de inseguridad dado que la gente puede mentir).

Cual sería mi sorpresa e impacto, al ver que a las 8:15 pm, saliera Meade, muy emotivo, a decir que él no ganaba, pero que  AMLO, sí (algo que a mi humilde parecer, no le tocaba a él decir, sino al INE).  A las 8:34 pm, sale el Bronco, diciendo lo mismo.  Y, poco después (8:40 pm) Anaya, molesto, a decir que él tampoco era el triunfador.

En shock, ¿por qué se adelantan a los resultados oficiales del Instituto Electoral? ¿Por qué pueden decir, con tanta seguridad, quién ganó si en la gran mayoría de las casillas, se seguían y siguieron contando los votos hasta las 12, 1 y 2 de la madrugada? ¿Así está de fácil (o difícil) definir la decisión?

Es hasta las 11:00 pm que vuelve a salir el Presidente del INE, dando, ahora sí, (pero “ya para qué”, diríamos muchos) los datos oficiales del PREP.  Y 4 minutos después, Peña Nieto.

Y a las 11:12 sale el presidente electo a dar su primer discurso como tal, en el Hotel Hilton de la Cd. de México. Un AMLO tranquilo y conciliador, pero sus palabras (respetar las libertades individuales, no convertirse en dictador, respetar la Constitución, etc.) a mí, más que darme paz, me asustan.

En shock cuando veo a una nueva “pareja presidencial” pasearse triunfante en el escenario que pusieron en el zócalo para festejar;  y más al oír decir: “Doble pensión a los adultos mayores, pensión a los discapacitados pobres (loable), y trabajo o estudio a los jóvenes.”  Y entonces me angustio: ¿de dónde va a salir todo esto? A mí parecer, los “ninis” existen porque los papás les damos casa y sustento, el día que se los dejemos de dar, se ponen a trabajar aunque sea de “cerillitos” o limpiando coches.

         En shock porque realmente no sabemos qué pasó y ni qué va a pasar… como dije en un artículo anterior: ¿qué hicimos mal o qué dejamos de hacer para que llegáramos hasta aquí?

         Estoy como en un vaivén de emociones… tratando de ser objetiva, positiva… de no dejarme vencer por el enojo, la tristeza o la incertidumbre.

         Una de las cosas positivas que veo y quiero resaltar es  que estamos en paz, y eso es, creo yo, lo más importante.

 Algunos nos quedamos con la sensación de que “alguien nos traicionó”.  Sentimos que si reflexionamos, luchamos, rezamos e hicimos tanto, ¿por qué hubo este resultado inesperado? Yo creo que cuando oramos, la gran mayoría lo hicimos para que fuera lo mejor para México… y yo creo que, en cierta forma, lo mejor es que haya ganado AMLO, porque si no hubiera sido así, ¡estaríamos en una cuasi guerra civil provocada por él mismo y todos sus violentos seguidores inconformes con el resultado! ¿Qué por qué pienso así? ¡Porque así lo hizo en las otras 2 elecciones en las que perdió!  Él desconoció a los Presidentes electos de 2006 y 2012 y llamó a la resistencia civil, con todo lo que esto implicaba.  Pero como ahora ganó, ahora sí, Peña Nieto es un gran presidente y nuestras Instituciones merecen respeto.

         Otra buena noticia, es que los mexicanos despertamos, que ya no nos estamos dejando comprar por una torta y una playera; que estamos castigando al gobierno que no está cumpliendo y estamos involucrándonos más en cambiar las cosas, y eso me da gusto… me da esperanza.

La tercera buena noticia, es que en Guanajuato triunfó el PAN, y quedamos como un bastión de la democracia, como un faro de luz para demostrar a dónde nos pueden llevar los buenos gobiernos.

Yo creo que como a todos, nos han llegado multitud de memes y WhatsApp, unos nos dan risa, algunos, enojo y otros más, tristeza.

 Uno de los que me gustó dice:  “¿Saben por qué México amanece en paz y sereno?  Porque la mitad de la población que no votamos por la izquierda, somos gente educada, correcta y pensante, que valoramos la vida y respetamos a nuestras instituciones y la decisión de esa otra parte de la población que pareciera no tener idea de las consecuencias de sus actos”.

Otro dice así: “Queridos amigos y conocidos que votaron por AMLO: no festejen el triunfo en las urnas, eso no nos da mucho.  Festejen cuando la corrupción se acabe, la pobreza disminuya, la violencia se termine, la economía del país crezca;  las Instituciones sean sólidas, los mexicanos aprendamos a respetarnos y vivamos en un país mejor.  Hoy, lo único que ganaron, fue poner a su candidato en la silla máxima, ¡pero México, aún no gana!”.

El destino de ningún país puede depender de una sola persona, si no lo apoyamos o lo permitimos los demás.  Tenemos que trabajar duro, como lo hemos hecho siempre, para seguir sacando las cosas adelante.  Tenemos que unirnos todos bajo ése objetivo, para lograrlo.

Quiero estar equivocada.  Quiero no sentir miedo por mi querido México.  Quiero que me callen la boca. Quiero creer que AMLO será un gran presidente y que logrará realizar alguna parte de sus promesas (no veo cómo pueda cumplirlas todas porque nunca explicó el cómo, y “quitando la corrupción y la impunidad”, creo que ayuda, pero no es la solución total).  Quiero creer en eso, por el bien de la mayoría: porque si le va bien a México, nos va bien a todos.

León, Gto, a 6 de julio del 2018.

desdemihogar@hotmail.es

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