Conocer la mente de los criminales no es una tarea fácil. Investigar por qué hacen lo que hacen, y cuáles son los oscuros pensamientos que pueblan su mente, requiere de una fortaleza incomparable. En el cine y la cultura popular hemos visto infinidad de ejemplos. Pero, ¿cuánto hay de verdad y fantasía en esto?
Ejemplos de dos mujeres que parecieran producto de una película son el de Gwen Adshead y Dorothy Otnow Lewis, dos profesionales de la salud que han sabido penetrar en las mentes más oscuras que puede haber.
La imagen de la psiquiatra que trabaja en un hospital de altísima seguridad para criminales con trastornos mentales pareciera producto de la ficción, pero como hemos leído en esta columna, la realidad siempre es más impactante. El nombre de este psiquiátrico es el Hospital de Broadmoor, ubicado en Inglaterra, y la especialista que allí se desempeñó como consultora es la doctora Gwen Adshead.
Broadmoor es una institución que, desde que abrió sus puertas en 1863, ha albergado a toda clase de criminales desquiciados y de alta peligrosidad. Su primer paciente fue una mujer encerrada por infanticidio, y entre sus internos han estado John Straffen, quien mató a dos niñas, fue encerrado y en 1952 se fugó para matar a otro menor de edad; Edward Oxford, camarero que intentó asesinar a la reina Victoria, Peter Suttclife, mejor conocido como ‘El destripador de Yorkshire’ o David Copeland, que mataba personas con bombas de clavos, por mencionar algunos pacientes en más de un siglo.
Quien atiende a estos hombres es la doctora Adshead, quien ha sido terapeuta de muchos de estos criminales. Cuando la gente le pregunta qué es para ella trabajar en habitaciones pequeñas al lado de lo peor de la sociedad, la profesional de la salud responde que su verdadero reto es profundizar en el pasado de las personas y desenterrar recuerdos difíciles con ellos y cita a Carl Jung: “La razón del mal en el mundo es que las personas no pueden contar sus historias”. En su libro ‘The devil you know’, Adhshead siempre cree en la esperanza, pues el momento en que un criminal así es arrestado, pero muchos es el final, pero para ella es el comienzo, como señala en el diario The Guardian sobre la reseña de su trabajo.
LOCOS, NO DEMENTES
En el documental ‘Loco, no demente’ (dirigido por el gran realizador Alex Gibney) se describe la vida y obra de la psiquiatra forense de Estados Unidos Dorothy Lewis, quien ha entrevistado a muchos asesinos peligrosos, como Ted Bundy (uno de los peores que han existido) o Joseph Paul Franklin, el racista que disparaba a personas de color.
“Nunca planee trabajar con asesinos ni gente violenta”, reconoce la especialista, que empezó a trabajar con delincuentes juveniles y percatándose que muchos de ellos sufrieron toda clase de abusos, y con el paso del tiempo profundizaría mucho más. Por ejemplo, también realizó un perfil de Mark David Chapman, el asesino de John Lennon y a 22 asesinos seriales, profundizando en trastorno de identidad disociativa y cómo una predisposición a la psicosis aderezado con un historial de abuso, puede hacer que surja una persona realmente peligrosa.
De acuerdo con Lewis, los asesinos no nacen, sino que se hacen. Ella rechaza la idea de la maldad pura, pues es un concepto moral, no científico. Por ese motivo, la especialista considera que la pena de muerte no es una opción viable para acabar con ellos y no es un factor disuasivo. Lo importante es la prevención, en evitar que ocurran situaciones así. Mientras más se sepa sobre estos criminales, la posibilidad de evitar sus acciones aumenta de forma notable.
Así es como dos mujeres saben sumergirse en los laberintos de oscuras mentes, y ayudar a entender (con una antorcha de conocimiento y palabras) por qué algunas personas nunca salen de las tinieblas.
