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En espera del último

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El debate presidencial que tuvo lugar hace exactamente una semana, no tuvo la relevancia que se esperaba. El común de la gente ni siquiera se enteró de que se llevaría a cabo y varios optaron por concentrar su atención en las miniseries transmitidas por las plataformas de banda ancha.  Fue un debate interesante, largo, celebrado un poco tarde y sin mayores sorpresas. El formato “innovador” en el que participaron ciudadanos miembros del público, realizando preguntas directas a los debatientes, lo tornó un poco más atractivo. La actitud de los moderadores llamó la atención.

Los periodistas, Yuriria Sierra y León Krauze, quienes se mostraron frescos, dinámicos y seguros, supieron captar la atención de la audiencia sin que el ejercicio democrático que se intentó, se tornara denso. ¿Quién lo ganó? Es difícil ser categóricos en este sentido y afirmar que fue Anaya o que fue Meade. AMLO, Anaya y Meade, se mostraron preparados, con argumentos planeados y con temas bien estudiados. El Bronco, en su afán por improvisar, tendía a ser vago y se “aventó” la puntada de querer expropiar un banco, ahora de propiedad estadounidense. Desafortunadamente, con la dimisión de Margarita Zavala, las mujeres quedamos sin representación, sólo “participando” a través de la moderadora y de las ciudadanas que hicieron cuestionamientos a los candidatos.

El tema que ocupó mayor atención, fue el de las relaciones bilaterales con Estados Unidos de Norteamérica. Inclusive una publicación internacional se atrevió a señalar que el debate no había sido entre 4, sino entre 5, porque “invitaron” a Trump a ser parte de la discusión. El hecho de que los debatientes estuvieran en sillas altas y se desplazaran de un lado a otro, permitió que nos diéramos cuenta de sus “tablas” como oradores, de su agilidad y su seguridad al conducirse frente a un amplio público.

Los podios pudieron ser usados como medio para darles cierta seguridad. Al parecer el que más se acercó al podio, por pereza, conformismo o comodidad, fue el Bronco. Los expertos en imagen pública, se encargaron de interpretar los gestos, la manera en que se plantaron, en si traían los trajes correctamente ajustados o de un color opresor o más cercano. Aparentemente tanto Rodríguez Calderón como López Obrador, optaron por trajes conservadores y negros, demostrando cierta lejanía y “prepotencia”.

Al decir de los críticos y expertos, José Antonio Meade mejoró, mostrando un discurso más agresivo y contundente. Anaya, hizo gala de su facilidad de palabra y nuevamente, de sus dotes de buen conversador. Andrés Manuel, aunque trastabilló y fue un tanto lento al expresarse, fue mejor preparado en esta ocasión. Se notó la intervención de sus asesores, quienes seguramente le aconsejaron que guardara la calma, no se “encendiera” y fuera más mesurado, aunque no le fue suficiente, para dejar de ser el protagonista de la mayoría de los memes en redes sociales.

Los medios internacionales aseguran que el debate no fue tan útil en cuanto a la posibilidad de ganar puntos o popularidad contra quien se prevé sea el indiscutible vencedor. Falta un último debate, y la cuenta regresiva para el día de las elecciones, sigue avanzando.

Entre temores, expectativas y esperanzas de que quien llegue a la presidencia sea un buen representante, los electores seguimos, algunos atentos, otros ya un poco cansados, la evolución de las campañas electorales.

                                                                                     marcialca@yahoo.com

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