CUROSIDADES ELECTORALES
El escribano insiste: Si Kafka hubiera nacido en México, de verdad, sería reportero de sociales. El efebo hijo de mis entretelas pregunta con curiosidad científica: “¿Por qué apá?” Y asumiendo actitud de Magister Dixit, la respuesta surge veloz y directa: Pues, porque en este país puede pasar cualquier cosa que supere las fantasías del propio escritor fantástico y haría ver a Ray Bradbury como guionista del programa “Enamorándonos”.
Mis adorables lectoras y maravillosos lectores, enriquecen el concepto que motiva nuestra colaboración. De entrada, en este México nuestro de cada día, sucede y puede suceder cualquier cosa que en otras galaxias resultarían inimaginables.
Por ejemplo: un señor que presentó varios cientos de miles de firmas chafas (para nuestros lectores en Malawi: “Chafa”, dícese de algo elaborado para engañar al destinatario de la acción; resultado poco confiable y sin fundamento) ahora ya es candidato a la presidencia de México. Una señora que secuestra, extorsiona, lava dinero, dirige un mega-negocio de prostitución, sale de las cárceles mexicanas y es recibida como Juan de Arco por Francois Hollande.
ESO NO ES NADA
Pues ahora resulta que, un dirigente sindical de los mineros, mejor conocido como Napoleón Gómez Urrutia, debe pagar 54 millones de dólares que se llevó y que pertenecen –porque aún no los entrega- a los trabajadores del gremio que presidía.
El sujeto de marras, cuando le empezaron a exigir que regresara el dinero esquilmado, hizo mutis y se fue a vivir a Vancouver, en Canadá. Y desde el año 2006 vive en aquellos maravillosos lugares, disfrutando del pan con el sudor de los de enfrente
La sorpresa fue mayúscula cuando el señor Tlatoani de Macuspana, sempiterno suspirante presidencial, y más conocido como el mesías tropical, lo postula –sin recato alguno, disimulo, maquillaje o simulación maquinada- como candidato a Senador por el partido Morena que, es algo así como un maridaje entre las FARC, Baby Doc, Fujimori, Hitler y Coco Chanel.
Las caras de asombro surgieron por doquier, valga el lugar común. Y en esta oportunidad, Ana Grimaldo en su entrega a Huffingtonpost, (www.huffingtonpost.com.mx/2018/05/1) describe varios elementos que el escribano estima de interés internacional e interplanetario.
LAS CUENTAS
Efectivamente, Napito –como le conocen las huestes del mesianismo tropicalero- tiene que regresar a las arcas del sindicato minero, la friolera de 54 millones de dólares que, por supuesto, no le pertenecen a él, sino a los trabajadores.
No sería un acto de honestidad, porque ya sustrajo el dinero, sino lo tendría que hace, justamente, refiere la periodista Grimaldo, por un segundo fallo de la Junta Federal de Conciliación y Arbitrje, derivado de un proceso legal iniciado en el 2006, en contra del Napito.
La gran estafa –y no es película- se inició cuando la empresa Grupo México integró un fideicomiso a disposición de los trabajadores y para ello depositó la cantidad que comentamos con usted. La periodista entrecomilla y vale reproducir el dictamen de la Junta Especial Número 10: «Se condena al Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros (…) a hacer efectivo en favor de los actores el derecho a beneficiarse de la distribución proporcional y equitativa de la cantidad de 54 millones 84 mil 470 dólares, que el extinto fideicomiso 10964526 entregó al sindicato el 3 de marzo de 2005».
MAGO DEL ESCAPISMO
Como es bien sabido en tierras aztecas, en cuanto se conoció la resolución jurisdiccional, Napito hizo maletas y se fue a vivir a Vancouver en Canadá.
Ahora, con la mágica purificación del caudillo propietario de Morena, aparece como candidato a senador plurinominal al Senado de la República Mexicana. El tema es que el minero que nunca trabajó en las minas, tiene que resolver dos problemas importantes: resolver a su favor, lo cual se ve en checoeslovaco, el proceso judicial que ya le condenó a regresar el dinero, y dos, la Constitución mexicana establece como requisito cumplir con la residencia efectiva para ser candidato a la Cámara de Senadores. En ningún caso Napito cumple con ello, por eso esto conforma los escenarios de su Waterloo.
