El tiempo se va volando ¿verdad?… es la percepción que tengo desde hace algunos años, este año me pareció aún más que nunca que traía acelerador, de repente ya estamos en el último mes, muchas cosashan pasado y aquí estamos, un poco más grandes, un poco más sabios, al menos eso quiero pensar. No es que me esté invadiendo la nostalgia es que se me ocurrió que sería bueno reflexionar, así, antes de que acabe el año para que luego no nos agarren las prisas.

¿Qué tanto te pasó en el año? ¿estuvo ajetreadito? Yo podría decir que mi 2018 estuvo un poco mejor que el 2017, aprendí mucho, tuve buenas oportunidades, hubo lecciones e incluso hasta me fuí encaminando a cerrar algunos círculos, fue como si hubiera recargado las pilas y así es como siento el ánimo general, como que se están cargando las pilas, bueno, eso quiero pensar.

El pasado primero de diciembre se inció un nuevo mes y no solo eso, un nuevo sexenio también, pero no te asustes, no me pondré a hablar de política, sino más bien de algunos comentarios que me ha tocado escuchar o leer a lo largo de éste fin de semana.

Tal como he empezado a hacer el recuento de mi último año, es importante ponernos a hacer recuento de lo que ha pasado en nuestro México, lo bueno o lo malo, desde luego que a nivel de nuestros gobernantes, pero también a nivel de nuestro entorno, a nivel de nuestra persona ¿qué tanto has ayudado a que nuestro país sea mejor o qué tanto has ayudado a que se hunda? Todos vamos en el mismo barco, todos somos respondables del país.

El país es como una gran casa, así como en nuestro hogar se descompone un foco, una tubería, una llave de agua, en el país se descompone una carretera, se necesita añadir servicios, se necesita darle una “manita de gato” que se note el mantenimiento y no es una tarea fácil, imaginate, si es difícil llevar el cuidado de un hogar y unos hijos, qué tal complicado es llevar a un país con muchísima gente, fallas, deudas, problemas internos, externos y más; por todo lo anterior se supone que debemos elegir a los mejores que para que se encarguen de llevar a buen puerto a éste barco que llamamos México, pero no basta solo con elegir a los mejores, pues así como le exiges a tus hijos o como te exigieron a ti cuando eras niño que guardaras tus juguetes en su lugar y que mantuvieras tu habitación limpia, así nos toca a todos como mexicanos hacer lo mejor posible con nuestro cachito de país.

Recientemente abrieron las puertas de la residencia de Los Pinos al público para que lo visitara como museo ¡y se robaron las flores que adornaban el camino!… Entonces, de nada sirve tener un buen “gobernante” o “representante” si nosotros no ponemos de nuestra parte y no es cuestión solo de ahora, no es cuestión de ponernos ahora sí las pilas, no es de que ahora sí cada quien haga lo mejor desde su trinchera porque esa siempre ha sido nuestra obigación, porque tal como decía mi mamá “no puedes exigir algo que no estás dando”.

Igual, si a partir de ahora ya decidiste que quieres ser mejor ¡se vale!, el caso es siempre esforzarnos por ser mejor, por nosotros mismos, por nuestro país… ser respetuoso con nacionales e internacionales, tirar la basura en su lugar, no participar en actos de corrupción como dar “mordida” para que el tránsito te deje ir o dar una “ayudita” para que te agilicen un trámite. No solo los políticos tienen la culpa de que México se hunda. o sobresalga ¡tú también!.

[email protected]

ESCRIBE UN COMENTARIO