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EL ÚLTIMO GRITO

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Estoy seguro de mi afirmación, pero más que afirmación es un deseo esperanzador, porque hemos llegado al límite de lo que no puede continuar y como casi todos protestamos con un grito, pero no de alegría, sino de tristeza, y para que esto no ocurra es necesario que después de este 15 de septiembre, que en el próximo 15 en todos los municipios del país las ceremonias del grito sean acompañadas por una gran cantidad de ciudadanos con gritos de ¡Viva México! Con alegría, bailes alusivos y fiestas en todo el país, siguiendo la tradición de los mexicanos alrededor de este grito libertario que nos legó el Padre de la Patria Miguel Hidalgo.

Queremos un grito el año que entra totalmente diferente a este que acaba de pasar, ya sin la pandemia o por lo menos disminuida notablemente y en color verde. Porque el grito de los ciudadanos ahora es porque han muerto cientos de miles de mexicanos y esto ha afectado al mismo número o mayor de familias correspondientes.

 Necesitamos que ya no haya ningún grito por la carestía y la pobreza de un gran porcentaje de mexicanos de cerca del 50% y ya no digamos de los de extrema pobreza que van más allá de un 15% de los mismos 50% pues todos ellos sufren al carecer de lo indispensable. Requerimos que no haya más gritos de desesperación, porque el salario de la gran mayoría no alcanza para cubrir los gastos indispensables para el bienestar de las familias, porqué la inflación verdadera es diferente a las estadísticas que muestra el gobierno por los aumentos en los alimentos, medicinas y todos los gastos que en general conforman las obligaciones de cada familia para el gasto día a día normal.

No queremos oír ningún grito de dolor por haber perdido seres queridos debido a la violencia que existe en todo el país. En Guanajuato, sin saber las causas y menos las soluciones, seguimos en primer lugar de violencia, para desgracia de los guanajuatenses. Y crece la desesperación por qué no se castiga a los culpables, mientras otros salen libres o amparados.

Ni un grito más de tristeza, dolor y desesperanza por haber perdido todo en esta temporada de lluvia ocasionada por los fenómenos meteorológicos y también las pérdidas humanas.

Queremos un cambio a la brevedad para tener mayor número de empleos bien renumerados y con prestaciones de ley; también que las madres que buscan a sus hijos desaparecidos los encuentren vivos; en otras palabras, quizá sea soñar en soluciones casi imposibles, pero si nos encomendamos al creador y tenemos fe en la Justicia Divina, debe reflejarse en la justicia humana.

Ni un grito más de dolor por la presencia de la pandemia, esperamos se termine ya. Algo que es deseable es que termine a la brevedad posible toda la vacunación de los mayores, pero especialmente y de una manera urgente la vacunación a nuestros niños que los tienen totalmente olvidados las autoridades de salud y necesitan ser vacunados.

También es necesario que podamos transitar en nuestra ciudad de una manera segura y tranquila y que podamos viajar dentro del país en cualquier medio de transporte, sin temor a ser asaltados violentamente o ser asesinados.

Que las escuelas dejen de ser virtuales o hibridas y regresen a ser presenciales, recuperando el tiempo perdido, pues el rezago educativo por causa de la pandemia es enorme y algún día vamos a lamentar que nuestros hijos y nietos no tengan la preparación necesaria para enfrentar la vida ante la globalización que ya tenemos entre nosotros.

Se está terminando el mes llamado de la patria, pero hay que recordar que todo el año somos mexicanos y debemos de exaltar nuestros valores patrios y uno de ellos es mostrar nuestras banderas en nuestras casas, en los negocios y todos los comercios y escuelas.

Quiero expresar con todo el corazón y respeto:

¡Viva México!

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