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EL ROBO DEL AÑO

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El 2025 estuvo repleto de noticias y hechos que marcaron una época, que definieron un antes y un después para todos y todas. En el tema de los crímenes mediáticos, hubo un caso que pareció tomado de algún capítulo de la serie ‘Lupin’ o una entrega cinematográfica de ‘La gran estafa’. Se trató del robo al museo del Louvre, que hasta el cierre de esta edición continúa siendo investigado.

Ocurrido en Paris el domingo 19 de octubre de 2025, se ha convertido en uno de los temas más comentados entre amantes del arte, museógrafos y expertos de seguridad, y ha dado pie a diferentes documentales como ‘El robo del Louvre: minuto a minuto’ o podcasts como ‘Le Heist’. No es para menos ni se trata de una exageración, pues este crimen implica un atentado contra la cultura, el arte y la preservación histórica, ya que los ladrones se llevaron joyas de la corona francesa con un valor de 100 millones de dólares, aunado a que todo ocurrió a plena luz en el día de la semana que cualquier museo del mundo recibe mayor afluencia de gente.

Así ocurrieron los hechos. Esta es una recapitulación de un crimen tan grave como veloz.
Antes de continuar, es necesario aclarar que el museo del Louvre abre a las 9:00 de la mañana, tiene 70 mil metros cuadrados, y cuenta con mil 300 cámaras y 403 galerías. Una de las más visitadas, que fue donde ocurrió el atraco, es la Apolo que impulsó Luis XIV tras un incendio en 1661.

La mañana del domingo 19 de octubre del año pasado, un camión se detuvo frente al famoso museo. Cuatro hombres colocaron conos en la acera, vistiendo chalecos. Todo mundo pensaba que eran empleados de la ciudad, por lo que a nadie le asombró. Momentos después, del camión emergió una escalera plegadiza, con la que llegaron al segundo piso. Una vez en el balcón, se valieron de una cuchilla especial que cortó el cristal.

CUESTIÓN DE MINUTOS

La alarma se activó a las 9:34.

Entonces estalló el caos. El personal del museo no está armado, pues su objetivo primordial es cuidar arte. Fue por eso que los ladrones los amenazaron con sus herramientas. Entre la gente asustada, los atracadores llegaron a las vitrinas donde estaban las joyas, e hicieron un agujero con una cortadora de disco. Entonces se llevaron las joyas de la corona francesa, incluyendo tiaras y collares con diamantes y esmeraldas.

Fueron 8 piezas de joyería.

Hasta este punto, es fundamental señalar que el manual de seguridad del Louvre advierte que los cristales son contra balas, y el hecho de que los ladrones usaran un cortador habla de posibles infiltrados.

El grupo salió a toda prisa por donde entró, dejando debajo del balcón la corona para la emperatriz Eugenia, con más de 1000 diamantes. A la par, también dejaron pruebas de ADN.

Todo el atraco duró alrededor de 7 minutos. A las 9:40 llegó la policía, pero sus perseguidos ya habían huido en scooters de alta potencia.

Pero la historia no termina allí, sino al contrario. Apenas comienza. En días posteriores al robo, hubo redadas en diferentes barrios de Paris, donde se arrestaron a diferentes sospechosos que posteriormente fueron puestos en libertad. Se presume que o bien sacaron la mercancía fuera de Europa, o quizá, rompieron las joyas y vendieron los diamantes y esmeraldas aparte. Uno de los sospechosos más sonados fue Dou Dou Cross Bitume, quien es un conocido influencer que hace acrobacias en moto.

El problema para los ladrones, es que se les complicaría mucho vender joyas tan famosas e importantes, ya que cualquier coleccionista con un mínimo de ética se negaría a hacer cualquier transacción, y es probable que incluso los denunciaría ante las autoridades internacionales como la Interpol.

Por el bien del arte, ojalá que este crimen se resuelva, ya que hay muchos casos de robos a museos que siguen sin respuesta

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