Nadie pone en tela de juicio que ‘El Padrino’ es una de las más grandes películas jamás filmadas. No solo sobre crímenes y gánsteres, sino del cine en general. Es perfecta en cuanto a sus actuaciones, su tema musical, su ejecución, sus diálogos. Eso todo mundo lo sabe.

Lo que pocos conocen, fue cómo la mafia –la auténtica mafia– intentó boicotearla y hacer cuanto fuera posible para que jamás se filmase. Aprovechando que este 2022 se cumplen 50 años de que este clásico saliera a la luz, hoy narraremos cómo fue que Hollywood y el crimen organizado se fusionaron para este clásico.

Cuando se anunció que iba a adaptarse la novela ‘El Padrino’, basada en la novela de Mario Puzo, que trataba sobre una poderosa familia de la mafia y su patriarca, arrancó muchísimo revuelo. Iniciaban los años setenta, y grandes cambios sociales llegaban con la década. Fue el productor Albert Rudy y el director Francis Ford Coppola, a quienes se les asignó el proyecto.

El autor de la novela original se inspiró libremente en varios mafiosos de la vida real, además de otras personalidades de la farándula, como Frank Sinatra, quien aparece “recreado” como el cantante Johnny Fontane y también, es amigo cercano de los delincuentes.

Entre las personas que pusieron los ojos en la película, estaba Joe Colombo, uno de los miembros de las cinco familias de la mafia más poderosas de Nueva York (además de los Gambino, Genovese, Lucchese y Bonanno) y no quería que se hicieran públicos muchos de los temas que se trataban, de modo que comenzó a ejercer coerción como el crimen organizado sabe hacer.

En el plató comenzaron a desaparecer equipos costosos, y recibían llamadas anónimas exigiendo que se cancelara la producción y, que si seguía, convertirían el rodaje en un infierno; además que el jefe de producción de la Paramount encontró una rata muerta en su cama, envuelta en la solapa de la novela en que se basa la cinta.

Colombo ejerció aún más presión con la Liga Ítalo Americana de Derechos Civiles, organización civil que fundó y presidía, afirmando ante los medios que la película daba una pésima imagen de los italianos. Honesta y deshonestamente, el equipo de la película estaba con el agua hasta las narices.

Entonces, Albert Rudy tuvo que platicar cara a cara con Joe Colombo.

LA PALABRA CON “M”

En la película nunca se menciona la palabra ‘mafia’ y esto se deba a que el verdadero ‘Don’ así lo solicitó. Aparte, muchos esbirros de Colombo trabajaron como extras ofreciendo sus consejos a Coppola.

Pero eso no fue todo: las recaudaciones del día del estreno fueron donadas a la Liga Ítalo Americana de Derechos Civiles.

“Le haré una oferta que no podrá rechazar”, dice Don Corleone en la película antes de mandar decapitar a aquel caballo, y tras las cámaras así ocurrió, pues a cambio, la mafia no molestaría al equipo de filmación y el capo Colombo, como miembro de su asociación, apoyó públicamente la película.

Como era de esperarse, a Gulf & Western, accionista de Paramount, le disgustó sobremanera que Rudy negociara con la mafia, por lo que fue despedido y recontratado al poco tiempo por exigencia estricta de Francis Ford Coppola.

El 28 de junio de 1971 Colombo fue baleado por un supuesto fotógrafo, muriendo 7 años después. ‘El Padrino’ y todos los que en ella trabajaron, han pasado a la historia de la cinematografía mundial.

La historia de cómo el crimen organizado metió sus tentáculos en esta película está ampliamente documentada. El propio Rudy lo ha reconocido en varias ocasiones, y sus vivencias inspiraron la serie ‘The Offer’ que actualmente se emite en Paramount.

Marlon Brando, caracterizando a Don Vito Corleone, dice: “…Tus amigos siempre deben subestimar tus virtudes, y tus enemigos sobrevalorar tus defectos…”. No cabe duda que el equipo que nos otorgó ‘El Padrino’ supo poner en práctica esta frase.

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