Después de mucha emoción, mucha expectativa, mucha tensión, el Mundial 2026 ha llegado a su fin con España como el país campeón. No será sino hasta dentro de cuatro años que volvamos a vivirlo, y en esta columna especializada en crímenes mediáticos, recordaremos una de las historias más inspiradoras, y a la vez más trágicas, de este deporte.
Millones de partidos a lo largo de la historia han terminado con alegría, con frustración, con tristeza… pero solo uno acabó con un horrible crimen de estado, una aprehensión y un fusilamiento. Se le conoce como ‘El Partido de la Muerte’.
Todo comienza durante la Segunda Guerra Mundial. Como bien sabemos, el ascenso y el ataque de las tropas nazis era imparable. Después de invadir Polonia, Hitler buscaba aumentar el domino de sus territorios, y de forma inevitable llegó a la Unión Soviética. Concretamente en Kiev la gente vivió subyugada por el poderío del Tercer Reich.
Es casi un cliché trilladísimo y cursi decir que el futbol une a un pueblo, pero en esta ocasión, ocurriría de manera literal. La gente subyugada por las huestes de Hitler (apodado en redes sociales como “el pintor frustrado de bigote chistoso”) reprimían tanto a los soviéticos que el futbol se había convertido en su única alegría y vía de escape tras la Operación Barbarroja. Corría el verano de 1942 y ya habían ocurrido actos inefables, como el fusilamiento masivo en Babi Yar, donde más de treinta tres mil personas fueron asesinadas.
Sobrevivir se había convertido en un reto diario. Entre la gente de Kiev estaban los jugadores profesionales del Dinamo FC y el Lokomotiv FC. En un mundo en guerra tuvieron que buscar trabajo en una panadería, cuyo dueño era un checo llamado Iosif Kordik, quien era un declarado aficionado al balompié.
El panadero decidió crear un equipo de futbol, idea que fue recibida de forma totalmente optimista. Fue el inicio de un acto de esperanza, no solamente para ellos sino para mucha gente, por eso fue bautizado como ‘Start’.
CRIMEN DE ESTADO
Entonces, el FC Start empezó a jugar con equipos formados por miembros de países del Eje. Pese a su debilidad y mala alimentación debido a la guerra, despedazaron en la cancha a todos los rivales.
Pero los nazis no se pensaban quedar atrás. Estaban seguros de su supuesta superioridad aria, y formaron el Flakelf, un equipo de miembros de la Luftwaffe, su fuerza aérea.
Comenzó un partido en el que el Start la acomodó una soberbia goliza a sus rivales fascistas: 5-1.
El Flakelf estaba furioso y pidió revancha para el 9 de agosto de 1942. Previo al partido, un comandante nazi entró a los vestidores, exigiéndoles a los miembros del Start que hicieran el “Heil Hitler” ante la multitud… pero los jugadores se negaron y en vez de eso, gritaron “Fizkult privet” o “Saludos a la cultura física”.
Tras un partido violento en el que hubo golpes y tensión, el Start ganó 5-3. Por si la humillación a los nazis no pudo ser mayor, el delantero Oleksy Klymenko pateó el balón sin llevarlo a la portería, como diciendo “ya los vencimos desde hace rato”.
Aquí es donde ocurre el crimen de estado: el 18 de agosto la Gestapo detuvo a varios de los jugadores. Algunos murieron torturados, otros fusilados y la mayoría en el campo de concentración de Syrets. Tres de los futbolistas lograron sobrevivir para contar lo ocurrido y pasar a la posteridad. Hoy en día, esta historia se ha convertido en una auténtica leyenda.
Hoy en día, este es es uno de los eventos más recordados del futbol y la Segunda Guerra Mundial. En Kiev no hay uno, sino dos monumentos al equipo, y la historia inspiró la novela gráfica ‘El Partido de la Muerte’ escrito por Pepe Gálvez y dibujado por Guillem Escriche. La película ‘Escape a la victoria’ protagonizada por Sylvester Stallone y Pelé, también se inspira en los hechos.
