La maestra Elba Esther Gordillo esa mítica y poderosísima lideresa sindical, decidió hacer su primera aparición en público, coincidiendo, precisamente, con la primera jornada escolar para los millones de niños mexicanos que regresaron a las aulas el pasado lunes. En su discurso de 12 minutos, utilizando ese tono tan característico en los mensajes políticos, acusó ser víctima de una persecución política de acoso e injusticia, producto de un expediente basado en mentiras y falsas acusaciones; y, mostrando la resolución judicial que le dio la libertad inmediata, afirmó que recuperó su libertad y la reforma educativa se derrumbó. Quizás la maestra recuperó su libertad, pero eso no la hace inocente, como ella clama.
Lo que se ve no se pregunta, reza la sabiduría popular; y es evidente que la maestra Gordillo vivía con una opulencia que no coincide con el nivel salarial ni de un político, ni de un líder sindical y, mucho menos, con los recursos que percibe un maestro. Sin embargo, en diversas entrevistas, la maestra siempre afirmó que vivía de los frutos de su trabajo. Pues ahora resulta que no, que su riqueza proviene de una herencia que le dejó su madre. Fincas, obras de arte, grandes cantidades de dinero y acciones en empresas, que sumaron poco menos de 400 millones de pesos, es lo que logró amasar su madre, quien, al parecer, fue maestra rural en Chiapas. Esto resulta difícil de creer.
Si uno tiene un poco de curiosidad sobre los manejos financieros de la ex lideresa del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, basta con remitirse a la resolución judicial, que ella misma mostró en su discurso. Transferencias millonarias de los recursos sindicales, por medio de esquemas de triangulación y creación de distintas empresas. Transferencias y cheques que salían de las arcas sindicales, a nombre de personas físicas y empresas que, en última instancia, beneficiaron a la maestra Elba Esther. En total, se mencionan en la investigación, más de 1,900 millones de pesos, solamente en el periodo comprendido entre 2009 y 2012. Este monto sí podría corresponder, con facilidad, al nivel de vida del que gozaba la maestra sin recato alguno.
Si las investigaciones demostraron el mal uso de los recursos del sindicato, cabría cuestionarse entonces por qué Elba Esther Gordillo está libre. Para ello hay que recurrir al concepto de tipicidad. Para que alguien sea culpable de un delito, este debe corresponder exactamente con lo establecido en el Código Penal. Seguramente los delitos que buscaron imputarle simplemente no pudieron ser sustentados. Por ello, se declaró el sobreseimiento de la causa penal, con relación a los delitos de operaciones con recursos de procedencia ilícita y violación a la Ley Federal contra la Delincuencia Organizada. Esto quiere decir que el proceso se dio por terminado. Si bien, el sobreseimiento puede equiparase a la absolución, en realidad son dos cosas distintas. En todo caso hay que reclamar a la PGR por no poder armar sólidamente el caso.
El presidente Enrique Peña Nieto, en un reciente mensaje, dijo que nadie puede afirmar que hubo una persecución política en el caso del encarcelamiento de la maestra Elba Esther. Quizás sí la hubo, pero, de ninguna manera, puede concluirse que, con su liberación, se ha demostrado que es inocente. La lógica no puede sustentar la forma tan ostentosa en que ha vivido la maestra Gordillo; y pensar que recibió casi 400 millones de pesos como herencia, parece poco factible. Pero eso no importa. Elba Esther Gordillo está libre, sin ser inocente, porque el caso estuvo plagado de irregularidades; y no como consecuencia de una orquestación perversa fallida.
