Ser oposición significa estar en desacuerdo con “algo” o con “alguien”. Ser oposición es un estado natural de la persona, individuos, instituciones o colectivos, que simple y llanamente no están de acuerdo con las cosas o con el statu quo. La oposición la encontramos en la familia, en la escuela, en el trabajo, en la política y en todos lados.
Es imposible estar de acuerdo siempre con una idea, con un pensamiento o con determinadas políticas públicas que los gobiernos implementan. En política siempre ha existido la oposición, la cual se caracteriza a oponerse con fundamentos técnicos-jurídicos al gobierno en turno.
La oposición la representa en el plano de la ciencia política, aquel partido o partidos políticos que, en un contexto democrático, pierden una elección para un determinado cargo político. También, la encarnan personajes en lo individual que, con su liderazgo o carisma, se manifiestan como opositores al gobierno o al régimen.
Este es uno de los temas políticos que, desde siempre, van a ratificar la gran diferencia que existe entre la práctica y la teoría política. La oposición y por consiguiente su consecuencia en el ejercicio del poder político, han estado inmersas desde siempre en las practicas del manejo de los hombres y mujeres en el contexto del ejercicio del poder.
La oposición política siempre dignifica y fortalece la vida democrática de un país y de una sociedad. Sin oposición no hay vida plena en el ejercicio de los derechos democráticos de un pueblo. El quehacer político de la oposición ha existido desde siempre y de una u otra manera, los gobernantes han reaccionado ante ella.
La oposición política solo es propia de la democracia y que otras formas de sistema político, no tienen en su esencia el deber de garantizarla, lo que significa que pueden existir y ejercerse sin que se les exija que deben tener y respetar la oposición. Las formas absolutas del ejercicio del poder no tienen por qué consagrar y defender la oposición como instrumento político en sí mismo.
Hoy México y sus instituciones viven uno de los peores momentos en su vida interior, derivado del poder absoluto que el pueblo ha otorgado al actual partido gobernante. En esas circunstancias, el partido MORENA, la 4T y sus aliados políticos han maniatado a la endeble oposición política, de la mano de componendas y arreglos políticos y económicos, que van desde los beneficios individuales o institucionales.
En lo individual, la compra de voluntades por parte del gobierno de AMLO y ahora de Claudia Sheinbaum, para convencer o torcer a opositores para sumarse a la causa de la Cuarta Transformación y así lograr mayorías corrompidas para obtener beneficios del gobierno, han logrado la aniquilación de la oposición en la vida nacional. También, han puesto en práctica la amenaza del poder político, para chantajear aquellos opositores con causas penales abiertas, a cambio de su silencio o del apoyo solicitado.
En lo institucional, aplicando la clásica práctica del PRI en sus años de gloria, hoy MORENA hace valer su poder absoluto para amedrentar y chantajear a los gobiernos locales de oposición, con disminuir o aumentar el presupuesto público para determinadas obras o programas sociales, a cambio de su colaboración política. Haciendo de la endeble oposición un pañuelo desechable que solo usan y tiran.
También, aceptando a toda clase de políticos propios de la 4T o sus aliados y convertirlos en “caballos de Troya” dentro de los gobiernos de oposición, ya que, de lo contrario, se atienen a las consecuencias políticas y presupuestales. Todos esto, sin importar un ápice lo que piense el ciudadano que votó por ellos, al fin y al cabo, ya están en el poder.
¿No cree usted?
