Este viernes presenciamos la inauguración de los Juegos Olímpicos en Paris y ahora queda confirmado más que nunca cuanto han dicho que es la “Ciudad Luz” y que merecido lo tienen, porque esta gran inauguración se llenó durante más 3 horas de una gran luminosidad de todos colores, asombrosamente combinados para conseguir que esta ceremonia resultara espectacular.
Estábamos acostumbrados en Olimpiadas anteriores que la ceremonia inaugural se realizaba en estadios muy grandes con el desfile de atletas, que representando a cada uno de sus países, desfilaban dando un espectáculo muy bueno; sin embargo, este desfile resultaba muy largo y en algunos momentos deslucía, pero es aquí que los organizadores de esta olimpiada inventaron un nuevo formato que le dio agilidad, acortando los tiempos y sobre todo en un escenario que ninguna olimpiada anterior lo había hecho como ahora.
En esta ocasión se hizo eligió el Río Sena como único y gran escenario, que es el río que atraviesa a la ciudad de Paris y alrededor de todo el trayecto están colocados los grandes monumentos nacionales como la Torre Eiffel, que está ocasión fue el centro de atención con su majestuosidad, perfectamente iluminada y con juegos de luces de increíble hermosura.
Los atletas desfilaron arriba de las embarcaciones que tradicionalmente dan servicios turísticos en tiempos normales y otros más que fueron agregados, todos ellos muy bonitos, con líneas aerodinámicas y ahí los atletas se mostraban con saludos a la multitud que estaba a las orillas del río. Cada una de las delegaciones llevó a sus atletas con vestimentas alusivas al evento, con gran elegancia y vivos colores que enmarcaron un espectáculo muy bello. En cada embarcaciones iban dos o tres delegaciones y en una sola de estas naves muy grandes las delegaciones más numerosas como es el caso de China con 350 participantes, Estados Unidos con más de 400, Brasil y por supuesto el país anfitrión, Francia con más de 500 participantes. Conforme iban pasando estas naves, atravesaban el río por debajo de unos puentes construidos hace cientos de años, con estatuas y adornos de gran elegancia y una arquitectura increíble, mientras en las orillas estaba una multitud en tribunas perfectamente colocadas para que los espectadores pudieran gozar de las ceremonias. Durante todo el trayecto había bailables, música continua, diversa y preciosa, con música de corte nacional e internacional.
La presencia de la Delegación de México hizo latir nuestros corazones cuando se escucharon los “Viva México” y cantos de “Cielito Lindo”.
. Esta inauguración incluyó referencias al maravilloso Museo de Louvre y la tradicional Mona Lisa como una de las figuras principales, pues el resto es valiosísimo y hermoso, La Explanada de los Inválidos donde fue un hospital, posteriormente residencia y donde está la tumba de Napoleón, esto en recuerdo de los veteranos de guerra; la presencia del símbolo de la vida nocturna de la ciudad de París, el famoso Moulin Rouge, cuyo funcionamiento data de hace muchísimos años, con su peculiar estilo de diversión. Por supuesto también que nos encontramos con la presencia cercana del Arco del Triunfo, que majestuoso brindaba atención a los cientos de miles de visitantes. Posteriormente se desarrollo la ceremonia de la inauguración oficial, con el aliciente principal del encendido de la Antorcha Olímpica y estábamos acostumbrados que un solo atleta, hombre o mujer, encendía manualmente el pebetero, como fue en México; aun que en anteriores olimpiadas se prendió disparándole una flecha o bien con un encendido electrónico, como el caso de Barcelona, Pekín y Montreal, pero en esta ocasión fue todo diferente.
Inició Zidane, el futbolista, querido símbolo de los franceses, que entregó la antorcha a varios deportistas famosos en el mundo como Serena Williams, Carl Lewis, Parker, Rafael Nadal entre otros, inclusive destacándose 2 personajes discapacitados, con una prótesis en una pierna, como muestra de respeto a ellos y lo que representan, iban caminando e iba aumentado el número de los participantes caminando por el Jardín de las Tullerías, y así continuaron hasta llegar a una escalinata frente a la Torre Eiffel, el encendido se realizó por dos deportistas franceses y el fuego olímpico se encendió de una manera singular alcanzando un globo aerostático, algo increíblemente grandioso y único, que demostró al mundo que toda esta ceremonia se hizo de una manera diferente y podemos decir que única y quizá irrepetible porque miles de bailarines, cantantes, coros, artistas nacionales y extranjeros le dieron un marco y esplender increíble. El mundo se quedó cimbrado con tan magno espectáculo y a nosotros nos queda la ilusión de que nuestros compatriotas mexicanos cosechen muchas medallas.
Hubo una dedicatoria sentida y grandiosa que unificó a todas las delegaciones y al público en la que se deseaba que la paz reine en todo el mundo y seguramente que todos recogerán este mensaje, ya que según estadísticas la mitad de la población mundial estuvo pendiente de alguna forma y estamos seguros que gozó plenamente.
Seguiremos escribiendo acerca de las Olimpiadas, pues esto apenas comienza.
