El concepto del ‘culto a la celebridad’ nos ha hecho ver a las y los famosos como seres inalcanzables, cuasi deidades que viven en su Olimpo en Hollywood donde llevan una vida de lujo y glamour. Hay quienes los atienden y se convierten, a su vez, en otros famosos: el chef de las estrellas, el sastre de las actrices, el entrenador de los actores de acción, el psicólogo de cierto joven actor que quedó traumado tras protagonizar una película de terror, en fin.
Lo que pasamos por alto es que algunos de ellos mueren de forma horrible o bien, inexplicable, y alguien tiene que encargarse de esclarecer los hechos. Durante años, ese alguien ha sido el doctor Thomas Noguchi, responsable de las necropsias de Marilyn Monroe, Robert Kennedy, Sharon Tate, Janis Joplin, James Belushi y Natalie Wood, entre otros.
Hoy, en esta columna sobre casos de crímenes mediáticos, repasaremos la vida del doctor Noguchi; repleta de polémica, pero también, de muertes misteriosas.
Nacido en Fukuoka, Japón en 1927, Thomas Tsunetomi Noguchi estudió medicina en Tokio y rápidamente escaló en el mundo académico. Tras emigrar a Estados Unidos empezó a trabajar como médico forense en Los Ángeles, donde ascendió de forma impresionante hasta ser nombrado médico jefe del condado de LA.
El 5 de agosto de 1962 recibió una llamada telefónica. Le dijeron que debía encargarse de la necropsia más importante de toda la ciudad y quizá, de todo su país. Intrigado, Noguchi preguntó el nombre de la persona occisa.
Era nada menos que Marilyn Monroe.
En un principio, el médico forense creyó que se trataba de otra mujer con el mismo nombre. No daba crédito de la inmensa responsabilidad que tenía en su bisturí.
“Lo recuerdo. Incluso muerta ella era muy hermosa”, cuenta Noguchi en ‘Coroner’, su libro de memorias.
Durante años, el resultado de Noguchi ha despertado infinidad de polémicas. Él diagnosticó que se trataba de una sobredosis de barbitúricos, pero la hipótesis de que fue un asesinato encubierto sigue vigente hasta hoy.
ENTRE LA VIDA Y LA MUERTE
Ya con reconocimiento y prestigio, Noguchi tuvo, si es posible, una responsabilidad todavía mayor: encargarse de la necropsia de Robert Kennedy, candidato a la presidencia de Estados Unidos y hermano de John F. Kennedy.
‘Bobby’, como se le apodaba, había sido asesinado por un joven inmigrante palestino de 24 años de edad llamado Sirhan Sirhan en el hotel Ambassador, Los Ángeles, por lo que le correspondía a la jurisdicción de Noguchi. Los resultados que ofreció hasta el día de hoy resultan polémicos, pues concluyó que la bala provino de detrás del candidato, y no de frente, donde estaba Sirhan, asunto que sigue despertando, en pleno 2025, a 57 años transcurridos, muchísimas teorías conspirativas.
A Noguchi le apasionaban los reflectores. Le encantaba hablar con los medios de comunicación y dar entrevistas, lo que siempre lo metió en serios problemas con sus superiores.
En agosto de 1969, la secta de La Familia, dirigida por el infame Charles Manson, irrumpió en la casa del director Roman Polanski y mató a 4 personas, entre ellas la actriz Sharon Tate. Nuevamente realizar los estudios correspondientes fue responsabilidad del doctor Noguchi. Junto con la policía, fue de las primeras personas en el mundo que vio, antes que nadie, una de las masacres más espantosas de los años sesenta.
“Nunca había contemplado tanto ensañamiento”, recuerda el forense, quien antes que nadie, dedujo que aquel era un crimen ritual organizado por una secta.
También se encargó de autopsias de celebridades que habían muerto por sobredosis, como fue el caso de la actriz Natalie Wood o de la talentosa cantante Janis Joplin. En más de una ocasión ha declarado el peligro que lleva consigo el consumo de alcohol. Hoy en día, Noguchi tiene 98 años y sin duda alguna, mucho que contar de lo que vio en su mesa de disección.
