A finales del mes de septiembre el Banco de México lanzó la plataforma CoDi. De acuerdo con la página del Banxico, CoDi es una plataforma tecnológica que busca facilitar las transacciones de pago y cobro, por medio de transferencias electrónicas utilizando los teléfonos móviles. Lo que se pretende con este lanzamiento, es buscar disminuir el uso del efectivo entre los mexicanos e incrementar la inclusión financiera, una tendencia que la mayoría de las naciones desarrolladas han adoptado desde hace algún tiempo. Si bien esto puede sonar atractivo para algunos, la realidad es que el reto es mayúsculo, especialmente por la falta de cultura financiera y los recientes problemas en cuestiones de ciberseguridad.
Para desarrollar esta plataforma, su utilizó el mismo canal por el que se realizan los SPEI, adaptando la tecnología para ser utilizada en un sistema de pagos móvil. Lo que se requiere es que, la empresa que realiza el cobro de algún producto o servicio, cuente con un dispositivo móvil que cuente con la aplicación del CoDi; y la capacidad de generar códigos QR. Estos son códigos de barras bidimensionales, que pueden almacenar información codificada. En este caso, el precio de venta de un bien o servicio. El cliente que desea pagar, debe contar con un teléfono móvil que tenga instalada la aplicación del CoDi, así como una cuenta bancaria de la cual se tomarán los recursos.
De acuerdo con el gobernador del Banco de México, esta herramienta tiene un enorme potencial, ya que permitirá realizar compras, desde hacer el supermercado, hasta pagar en la tiendita de la esquina, sin necesidad de cargar con efectivo o alguna tarjeta. El banco Santander llevó a cabo una prueba piloto en 450 comercios en tres distintas ciudades del país, incluyendo comercios como tortillerías o tiendas de abarrotes, que cotidianamente trabajan bajo una base de solo efectivo. Los resultados que esta prueba arrojó resultaron satisfactorios. Al parecer 8 de cada 10 personas expresaron estar satisfechas con la herramienta. No obstante, es importante señalar que, la mayoría de los usuarios satisfechos eran gente joven, acostumbrada a realizar transacciones electrónicas.
No obstante lo anterior, los retos son grandes. Segú Mario Di Costanzo, quien fue presidente de la Condusef, el uso de sistemas de pagos como el CoDi, tardará en madurar entre cinco y seis años. Hay algunos puntos importantes que restringirán el uso de esta herramienta. Primero, en México, menos del 40% de la población en edad adulta tiene una cuenta bancaria. Segundo, 88 por ciento de los mexicanos usamos el efectivo como principal medio de pago, de acuerdo con el informe “Tendencias en Medios de Pago 2018” de Minsait, una consultora española. Tercero, los mexicanos sienten temor de ser fiscalizados si hacen uso de la herramienta. Cuarto, se han presentado recientes ciberataques, que generan desconfianza al usar transacciones electrónicas.
Personalmente me entusiasma contar con una herramienta de pago que no requiera efectivo, que no tenga ningún costo de transacción, que sea fácil de usar y, sobre todo, que sea segura. Sin embargo veo difícil que el CoDi se vuelva de uso generalizado. Por un lado, hay áreas donde la cobertura del Internet es pobre y, por ende, no es factible el uso de esta herramienta. Por otro, debe trabajarse primero en incrementar la base de mexicanos que utilicen servicios bancarios. Esto requiere una presencia aún mayor de las instituciones financieras, especialmente en pequeñas ciudades y poblados donde no existen sucursales bancarias. Finalmente, debe trabajarse en la educación financiera de las personas, para que se sientan cómodas con este tipo de transacciones. Si esto no sucede, difícil será que el CoDi tenga éxito.
Correo: gituartem@gmail.com
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