El jueves 9 de mayo se estrena uno de los documentales sobre investigaciones de crímenes mediáticos más esperados del 2024: ‘El Guardián de las Monarcas’, que sigue la vida y obra de Homero Gómez González, el activista y centinela de las mariposas monarca, profundizando sobre la forma tan inusual e indignante como desapareció y posteriormente, fue encontrado muerto en extrañas circunstancias.
Con motivo del estreno de ‘El Guardián’ pero sobre todo, a manera de homenaje, esta es la historia de Homero Gómez, quien literalmente dedicó su vida a la protección de uno de los leidópteros más hermosos de la fauna mexicana.
Homero Gómez nació en 1969 en Ocampo. Su familia se dedicaba a la industria maderera, y el estudiaría la carrera de Agronomía en la Universidad Autónoma de Chapingo. Con el paso de los años se interesaría por las mariposas monarca y su santuario hasta convertirse en un auténtico experto y un ícono sobre el tema. Llegó a ser presidente del consejo de administración del Santuario de la Mariposa Monarca, volviéndose en una persona reconocida y reputada entre ambientalistas y activistas, pero lo que en realidad le dio una difusión mediática eran los videos que subía a redes sociales donde aparecía rodeado de miles de mariposas. Infinidad de usuarios compartían sus imágenes, a quienes invitaba cordialmente a conocer el lugar.
SU MUERTE
Pero Homero vivía en un entorno inseguro e incluso, podríamos afirmar, que peligroso y letal. Como todos los mexicanos sabemos, Michoacán es una zona que desde hace años ha sido invadida por el crimen organizado, quienes llevan a cabo diferentes actividades ilícitas. Una de ellas es la tala ilegal de árboles, que en los últimos años ha crecido de una forma desmesurada.
Homero Gómez se dedicó a denunciar abiertamente a los talamontes, cuyas acciones perjudicaban de manera seria e irreversible el medio ambiente, pero sobre todo, el hábitat de sus amadas mariposas monarca. Organizaba brigadas de vigilancia contra la tala, que había aumentado durante los años 2010 y 2012. Entonces la situación se agravó. El 12 de enero de 2020, (cuando la humanidad no teníamos idea que la pandemia llegaría meses después) subió su último video sobre las mariposas. Fue visto por última vez el 13 de enero de ese año.
Al siguiente día, su familia lo reportó como desaparecido. Muchos de sus amigos cercanos temían lo peor, pues Homero era un hombre valiente y que no dudaba en denunciar daños ambientales. Días antes, sus familiares recibieron llamadas que aseguraban lo tenían secuestrado.
La búsqueda no cesó en todo México. Dos semanas después, Homero fue encontrado muerto en el fondo de un pozo. Tenía un traumatismo craneoencefálico que se produjo antes de la muerte por ahogamiento. Tenía 50 años al momento de su muerte y, desde aquel 29 de enero en que se encontró su cadáver, no se ha hallado al responsable del crimen, pero todo apunta a que, con el noble fin de proteger a las mariposas monarca, afectó intereses del crimen organizado, ya fuera vinculados a la tala ilegal o a la producción, también ilícita, de aguacate.
Aunque el crimen dio la vuelta al mundo y fue denunciado por activistas y organizaciones internacionales y se ha escrito y filmado mucho, continúa impune.
Quien esté interesado en conocer más sobre la vida de Homero, puede visionar el documental que se estrena el próximo jueves, o escuchar el podcast dedicado a su caso que aparece en la audioserie boliviana ‘Borrados del mapa’, que se enfoca en desapariciones ocurridas en inusuales circunstancias.
EL PROTECTOR DE AVES
Se pensaría que el problema de activistas asesinados es exclusivo de estos tiempos en que el medio ambiente pasa por una crisis irreversible, o bien, que la problemática es exclusiva de Latinoamérica. Por desgracia, no es así.
Uno de los primeros casos de activistas asesinados por defender el medio ambiente, fue el de Guy Bradley, guardabosques estadounidense y ornitólogo, quien se dedicó en cuerpo y alma a cuidar a las aves zancudas. En 1905 fue asesinado a balazos por un hombre y su hijo, quienes estaban cazando garcetas en la zona de Florida.
Nacido con el nombre completo de Guy Morrell Bradley en 1870, en Chicago, Illinois, su familia se mudó a Florida, y desde pequeño sintió fascinación por la flora y la fauna. En ese entonces, a inicios del siglo XX, todo el continente americano tenía unos ecosistemas que aún no eran devastados por la mancha urbana, de modo que Guy se sentía en su elemento, pero sentía especial fascinación por las aves. A los 15 años servía de guía en los bosques. En aquella época, las plumas de aves que servían como materia prima para sombreros de mujer era tal, que muchos pájaros se extinguieron. Por eso fue necesario capacitar guardabosques para cuidar el entorno. Guy sería uno de los primeros en una época en que el cuidado del medio ambiente estaba en pañales. Incluso en 1903, el entonces presidente Theodore Roosevelt crearía el primer refugio de vida silvestre, en el que Guy estaría involucrado. Es importante señalar que él había sido cazador, pero terminó reformándose.
Por desgracia, el 8 de julio de 1905 el caso daría un giro estremecedor, cuando Guy Bradley escuchó unos balazos. El responsable era un veterano de la Guerra Civil estadounidense, de nombre Walter Smith, quien con sus hijos le disparaba a unas grajas. El hombre tenía mala fama: era problemático, violento y de mecha muy corta.
Bradley se dispuso a seguir a la conflictiva familia, pues ya habían tenido altercados previos por dedicarse a la caza furtiva. Cuando estaban subiendo pájaros muertos a su bote y el guardabosques quiso arrestarlos, Smith disparó con su rifle a Guy, quien fue encontrado por su hermano días después. Aunque el asesino se entregaría días después y saldría de la cárcel por falta de pruebas, pues alegó defensa propia, el daño ya estaba hecho.
Sin duda, en estos tiempos en que el medio ambiente está más deteriorado que nunca, nombres como Guy Bradley y Homero Gómez deben estar más presentes que nunca.
