El coco de México, vaya título el que utilizó la reconocida publicación internacional, The Economist, hace apenas un par de días, en una de sus columnas, para referirse a uno de nuestros más icónicos políticos, Andrés Manuel López Obrador. Por su parte, el Financial Times, llama al eterno suspirante presidencial, un político que, o lo odias, o lo amas. La percepción que se tiene en otras latitudes del planeta, sobre AMLO, el puntero en las encuestas, de cara a las elecciones presidenciales del próximo año, no es del todo positiva. Quizás sea por un miedo infundado, pero bien vale la pena echarles un vistazo a las apreciaciones que otros, fuera de nuestro territorio, tienen sobre nuestro ambiente electoral.
Puede ser de utilidad el alejarse del ruido que se ha generado a nivel local, y formarnos una perspectiva más amplia, conociendo las opiniones que se tienen, sobre la carrera presidencial, más allá de nuestras fronteras. Inclusive un indicador que puede ser de utilidad, es el movimiento de los mercados financieros y de divisas. De alguna forma, el comportamiento de los inversionistas, puede arrojar información valiosa; y las fluctuaciones del peso, sin duda se han convertido en un indicador a tener en cuenta. De acuerdo con Bloomberg, el peso comenzó a caer el pasado domingo, cuando parecía que la candidata de Morena, a la gubernatura del Estado de México podría salir victoriosa. Sin embargo, cuando su derrota parecía inminente, el peso recuperó el mayor terreno en los últimos tres meses, como una señal de alivio de los inversionistas.
Es así que, afirma The Economist, los mercados están temerosos de que un político de izquierda, con características similares a Donald Trump – poniendo esto en un contexto negativo – pueda llegar a ganar las elecciones el próximo año. AMLO sería, el día de hoy, el ganador de la contienda electoral, de acuerdo con las encuestas. Sin embargo, a juzgar por lo que puede leerse en diversas publicaciones internacionales y nacionales, las predicciones pudieran ser equivocadas. Y es que hay cuestiones que no terminan por convencer de AMLO. Mientras que a algunos les parece fascinante, otros reprueban su actitud mesiánica y sus posturas radicales, en temas que pudieran convertirse en la diferencia entre el avance o el retroceso económico del país, algo que, naturalmente, pone nerviosos a potenciales inversionistas.
Si López Obrador puede ser el coco de México o no, está por verse. Sin embargo, las fluctuaciones en los mercados de divisas demuestran que, al menos a los inversionistas, no les gusta el riesgo que esto representa. Algunos analistas han pronosticado fuertes movimientos en los mercados financieros, en caso de la eventual victoria del líder de Morena, apuntando a la fragilidad de los mercados y a la elevada volatilidad que esto podría detonar. Los votantes seguramente estarán muy divididos y, si los resultados de la jornada del 1 de julio del próximo año, se parecen a los números vistos en Coahuila o en el Estado de México, el ganador de las elecciones, tendrá un muy escaso margen de ventaja, convirtiéndose en el coco, al menos para todos aquellos que no hayan votado por él.
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