Tal parece que las cosas siguen subiendo de tono en nuestro bello Estado de Guanajuato, una entidad que durante mucho tiempo fue ejemplo de paz y tranquilidad, y ahora, es una cueva de ladrones y delincuentes que actúan impunemente debido a la nula respuesta de las autoridades encargadas de la Seguridad y la administración y la procuración de justicia.
Finalizamos la semana con la presencia de diversos movimientos y marchas de diferentes sectores de la sociedad que han sido afectados por la ola de violencia (muy contrario a la “ola de paz” que el máximo edil de la ciudad de León prometió en uno de sus tan fantasiosos informes de Gobierno) que ha teñido de rojo a nuestro Estado.
A esas marchas, ahora se ha sumado la comunidad estudiantil de la máxima casa de estudios, es decir, la Honorable Universidad de Guanajuato. Dentro de las voces y los gritos que se ventilan en medio de la turba enardecida de estudiantes, se escuchan nombres como Navarro, Albar, Agripino y Zamarripa, entre muchos otros, y que se les está exigiendo el cese total de esta espantosa novela de terror en la que se ha convertido Guanajuato entero.
El autor de estas líneas considero que la percepción de inseguridad que aqueja a la totalidad de los habitantes, ya ha rebasado el límite de lo socialmente tolerable, y que lamentablemente no sólo estamos inmersos en el caos de los delitos de alto impacto (homicidios, feminicidios, secuestros, extorsiones), sino que también ya el fenómeno ha alcanzado a los niveles más vulnerables de la sociedad, con la presencia exhaustiva de los delitos de bajo impacto (robo a casa habitación y comercios, asaltos, robo de autopartes, acosos sexuales y abusos erótico sexuales), convirtiendo lo que antaño fuera un panorama armónico, en un verdadero pandemónium, obligando al ciudadano a salir de su casa cargando miedos, frustraciones, inseguridades, una navaja y una estampita de San Judas Tadeo.
Y ante tanto alboroto, este humilde escribano reflexiono, ¿acaso son las mujeres y los estudiantes los únicos afectados ante toda esta horrenda y sangrienta obra teatral donde los principales autores son las autoridades y los delincuentes? ¿Hemos llegado a un punto en el cual debemos de atacarnos todos contra todos?. Hoy es un momento histórico relevante, ya que por primera vez en la historia, una de las mejores universidades de México se ha levantado en son de protesta por todas las irregularidades vividas en torno al tema de la seguridad pública, sumándose a dicho movimiento otras universidades de igual renombre y prestigio, entre las cuales se han ventilado los nombres de la Universidad de la Salle, la Universidad Iberoamericana, el Instituto Politécnico Nacional y otras.
Sin embargo, consideramos que este momento es crucial para poder cambiar la historia de nuestro Estado, y debemos hacer coaliciones de manera conjunta y no dividirnos como sociedad, debiendo unir fuerza con el grupo de empresarios, de elementos de policía a los cuales diariamente se les violan sus derechos humanos y laborales, las amas de casa, los obreros, las víctimas de extorsión, de robo a sus viviendas y a sus comercios, aquellos que fueron a la procuraduría a que se les impartiera justicia y sólo terminaron perdiendo su tiempo con investigaciones escuetas e inservibles que no llegaban a ninguna parte, salvo al archivo definitivo de su carpeta de investigación. Al ver tan caótico panorama, nos vemos forzados a recordar a los enciclopedistas franceses, destacando entre ellos a Juan Jacobo Rousseau, el cual gritaba hasta el cansancio “que no te disfracen tus cadenas con flores”. Las autoridades, en su afán de salvar el pellejo, nos dicen que la situación es cada vez mejor, pero lamentablemente no es así. También recordamos la obra de José Ingenieros, titulada “el hombre mediocre”, en el cual nos dice que no ha existido una revolución que no sea ganada con la fuerza de la juventud.
En este momento, debemos de unirnos con la juventud llena de energía de los miles de estudiantes que llevan en su interior esa sangre jacobina, revolucionaria, los que nos movemos desde las trincheras de la intelectualidad, los académicos, debemos de orientar a estas aún no contaminadas almas, para que salgan bien librados de esta bestia de incontables cabezas, llamada Gobierno. En una colmena las abejas realizan diversas funciones, desde la reina, cuya función es meramente reproductiva, los obreros, encargados de la función laboral, y los zánganos, los cuales sólo descansan y copulan con la abeja reina, sin producir absolutamente nada. Estimado lector, es momento de descubrir, quiénes son los zánganos de esta colmena.
