De entre todo el bestiario que existe de asesinos en serie, el más famoso es sin duda alguna Jack el Destripador, cuyos crímenes aterrorizaron Inglaterra a finales del siglo XIX. La oscura imagen de este criminal que se escondía en la niebla londinense y cuya identidad nunca fue descubierta, ha eclipsado todos los temas a su alrededor, como las infames condiciones en que vivía la gente de Whichapel (barrio donde ocurrieron los hechos) y los agentes de la ley que persiguieron a Jack, quienes pese a que no dieron con él si enfrentaron una inmensa presión y llevaron a cabo investigaciones adelantadas para su tiempo.
Antes de hablar de los detectives, es conveniente recapitular los hechos: de agosto a noviembre de 1888, Londres fue aterrada por un criminal que mataba trabajadoras sexuales, para después abrir sus cuerpos y enviar los restos, así como cartas con mensajes amenazadores, a los periódicos, convirtiéndose así en el primer asesino en serie mediático de la historia. Todo Londres vivía con miedo, temiendo salir de sus hogares. Loa policía estaba desconcertada, pues nunca se habían enfrentado a un caso semejante con anterioridad. Las víctimas de Jack el Destripador, (que era como firmaba sus cartas) fueron 5 y jamás recibieron justicia.
Muchos fueron los que intentaron capturar a Jack, pero esta vez nos centraremos en tres.
Cuando los asesinatos se empezaron a hacer públicos, se asignó el caso a Frederick George Abberline, un meticuloso relojero que había ingresado a la policía desde joven y tenía 14 años como inspector. Fue la persona indicada para dicha misión, pues conocía los bajos fondos de Londres bastante bien, y se movía en los barrios bajos como pez en el agua. En cuanto empezó a investigar los feminicidios, dedujo que los crimines debían ser obra del mismo individuo, dato que hoy en día nos resulta obvio, pero en su momento fue toda una relevación. Para este policía, el principal sospechoso no era otro sino George Chapman, quien era cirujano y tenía antecedentes de haber asesinado a sus 3 esposas. Sin embargo, las fechas no coincidían con los hechos.
Abberline murió en 1929, y su impacto en la cultura popular se nota hasta hoy, pues ha sido caracterizado por Johnny Depp y aparece en la saga de videojuegos ‘Assassins Creed’.
EL PERFILADOR CRIMINAL
Hoy en día, la perfilación criminal es una técnica de investigación criminológica bastante conocida, que consiste en realizar un análisis de los diferentes patrones coductuales de un asesino. Sin embargo, en el siglo XIX ni siquiera existía de manera formal. El doctor Thomas Bond, un eminente cirujano británico, fue pionero en aplicar técnicas para capturar al destripador.
Cuando los asesinatos estaban en pleno apogeo, Scotland Yard solicitó a Bond ver los cadáveres de las víctimas y ofrecer su opinión al respecto. Tras participar en la la quinta víctima: Mary Jane Kelly realizó una serie de deducciones que hasta el día de hoy perduran: el feminicida actuaba solo, era responsable de todos los casos, las gargantas fueron cortadas de izquierda a derecha y en una carta, escribió: “El asesino, en su apariencia externa, es muy probable que sea de aspecto inofensivo. Un hombre de mediana edad, bien arreglado y de aire respetable. Puede tener el hábito de llevar capa o abrigo porque si no, la sangre de sus manos y ropas hubiera llamado la atención”.
Como ya se ha reiterado, Jack nunca fue atrapado, pero el legado del Dr. Bond es perdurable y sobre todo, brillante.
No se puede olvidar a Charles Warren, quien en aquel entonces era comisionado jefe de la Policía Metropolitana londinense. Aunque hizo todo lo posible por atrapar al asesino y se valió de métodos novedosos para el siglo XIX como el uso de perros, fue criticado hasta la náusea. Renunció a su cargo tras el quinto y último asesinato, y murió en 1927.
Hasta el día de hoy, el caso de Jack el Destripador continúa abierto.