Inicio Columnas EL ADIOS AL PEOR PRESIDENTE

EL ADIOS AL PEOR PRESIDENTE

0

Sólo una semana. Para que termine su mandato, el peor presidente de México en la historia moderna del país. López Obrador, sin duda pasará a los anales cómo el mandatario más polémico, conflictivo, mentiroso y nefasto que ha logrado una verdadera involución en la sociedad, en las instituciones y en las políticas públicas.

Será recordado cómo aquel político que se convirtió en la tercera vía política-electoral, ante el hartazgo y profunda desilusión de políticos emanados del PRI y del PAN, que resultaron ser lo mismo, sobre todo, profundamente deficitarios en cuanto a sus políticas públicas contra la pobreza, la desigualdad y el combate a la corrupción.

Un político que se formó y forjo ideológicamente dentro del PRI más oscuro y antidemocrático, siendo un auténtico partido de Estado, que para muchos era una verdadera dictadura de partido. Cuando sus cuadros políticos, sobre todo los regionales, no se veían favorecidos con el “dedazo” del mandatario nacional en turno, salían escandalosamente del partido y se convertían en férreos opositores.

Así es cómo AMLO inicio su paso por la arena política del país, hasta convertirse en líder nacional del PRD e inmediatamente después, Jefe de Gobierno de la CDMX, por el partido de izquierda. Que a la postre, lo llevo a su primera experiencia cómo candidato opositor a la presidencia de la república en 2006, explotando publicitariamente su muy cerrada derrota electoral, contra el candidato presidencial del PAN.

Desde ahí forjo toda una historia de un supuesto fraude electoral en su contra, donde las instituciones hicieron valer su peso específico, para aniquilarlo y no reconocer un supuesto triunfo electoral del tabasqueño, que jamás pudo comprobar legalmente. Sin embargo, siempre se constituyó en víctima y perseguido del sistema político, haciendo creer a los pobres que él los representaba, por consiguiente, también a ellos los violentaban y vulneraban sus derechos políticos.

Instituciones cómo el entonces IFE, hoy INE, el Tribunal Electoral Federal y por supuesto, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (el Poder Judicial), validaron aquellos resultados que dieron el triunfo al candidato Felipe Calderón, por lo tanto, no reconocieron la supuesta victoria del líder opositor López Obrador. Con un discurso antisistema, AMLO inició su camino de mentiras y rencor, hasta lograr nuevamente ser de nuevo candidato presidencial.

En 2012 se presenta por su entonces querido partido PRD y es derrotado contundentemente por el candidato del PRI, Enrique Peña Nieto. Ante el aplastante resultado electoral, AMLO inicia durante largos seis años, su recorrido por todo el país, visitando todos los municipios de México y poco a poco, llenando las plazas públicas con un discurso de odio y revancha social dirigido a los pobres, contra los poderosos que los condenaron a su pobreza generacional.

Finalmente, 2018 se convierte en el año de su aplastante triunfo electoral, logrando lo que parecía imposible, derrotar al propio sistema político mexicano, encarnado en ese momento por el histórico PRI en el poder y derrotando a su otro archienemigo el partido conservador, el PAN, que le arrebato según López Obrador, a la mala aquel supuesto triunfo del 2006.

Llegando por fin al poder, un presidente resentido, lleno de odio y rencor que, al contar con una mayoría legislativa en el Congreso de la Unión, transformo a México en un país de odio social y pugnas constantes. Asociándose con aquellos que durante años lo financiaron y apoyaron política y electoralmente para alcanzare el ansiado poder en la presidencia de México.

Los narcotraficantes, concretamente el histórico cártel de Sinaloa fue y es, el socio mayoritario y aliado político de un presiente que pacto con ellos impunidad, a través de la instalación de una política pública llamada “Abrazos y no balazos”. Convirtiendo a México, en lo que hoy se ha instalado, en la antesala del totalitarismo de MORENA y sus aliados el PVEM y PT. Pero, sobre todo, con el aliado más poderoso, los pobres.

Salir de la versión móvil