El sueño se volvió pesadilla. Las esperanza de miles de latinos se han ido esfumando, la preocupación y la angustia suben exponencialmente conforme las noticias y la información empiezan a evidenciar una realidad que muchos especialistas previeron desde que Donald Trump regresó a la presidencia estadounidense.
Lo que empezó como una alarma en la esfera económica mundial con la imposición de aranceles descarados a los países que son ‘antagonistas’ de la ‘libertad norteamericana’ o los que resultan ser la mano de obra barata para la fabricación de sus productos, ha evolucionado a una alerta humanitaria de alta preocupación.
Desde la primera vez que Trump subió al poder con esta ideología ‘supremacista norteamericana’, gran parte de la sociedad de la unión americana dejaba ver sus tintes racistas y xenófobos; sin embargo, en aquel entonces solo se dejaban ver ante los latinos (o ‘mexicanos’ como solían generalizar). Era impresionante ver las muestras de odio que externaban algunos norteamericanos hacia la comunidad latina, denigrando el trabajo y esfuerzo que hacen los miles de migrantes que trabajan en condiciones precarias y con salarios ridículos.
Sin embargo, lo más impáctate de aquel entonces fue ver a los mismos latinos apoyando estás ideologías con la excusa de ‘yo apoyo, para que ya no vengan más paisanos porque nos quitan los trabajos al ser muchos’. Así, gran parte de paisanos que ya tenía una vida en el norte se mostraban a favor de las reformas migratorias sobre el muro y la frontera, ya que a ellos no les afectaba directamente.
Para bien o para mal, en aquellos años Trump se mostró diplomático ante el gobierno mexicano, ya que aquel gobierno de la ‘soberanía nacional’ siguió agachando la cabeza y recibiendo al gran ‘imperio gringo’ con alfombra roja, bombos y tambores. Las amenazas de Estados Unidos se quedaron en el tintero por el cambio de gobierno (contrario al de Donald); sin embargo, nunca desaparecieron.
La pesadilla comenzó desde los primeros días tras la victoria de Trump, pues el discurso nacionalista que manejaba impactaba de forma contundente en las encuestas y opinión pública de la unión americana. Tanto fue así que incluso varios estados del sur empezaron a implementar discursos de campaña racistas y antimigratorios; muchos incluso implementaron medidas para evitar el cruce de migrantes como militarizar sus fronteras, poner agentes de la policía local en vigilancia constante o las famosas boyas con extremidades filosas y punzocortantes, todo con el pretexto de ‘hacer lo que el gobierno (de Biden) no hacía por el país’.
La frase ‘Make America Great Again’ (MAGA) parece estar más fuerte que nunca en los corazones de los estadounidenses afines a este discurso supremacista; pero aquí es donde yo pregunto, qué significa ser grande; no hay duda que el sueño americano fue una gran inspiración de miles de millones de migrantes durante tantos años. Una promesa de un futuro mejor, un mundo lleno de posibilidades. El problema es cuando uno despierta de ese sueño.
En los últimos meses, en especial, en los últimos días, estados unidos ha sido el centro de la atención mundial, de pasar de una escala progresiva en su ansiado regreso a la cima, se han estancado en una cuerda floja de problemas sociales y políticos.
Comenzando con el divorcio más anunciado y menos esperado de la política entre Donald Trump y Elon Musk, pues la pelea del dúo dinámico en redes sociales es un precedente impresionante de la inestabilidad política que hay en el cabildo de Estados Unidos, pues resalta el hecho de la situación de Musk en tierras del perro caliente y la hamburguesa. Cómo un gobierno que señala y criminaliza a los migrantes puede tener en su orden político a un extranjero; la respuesta es simple, el dinero. Cuando la relación entre ambos magnates generaba buenos resultados económicos, todo parecía el paraíso; sin embargo, en cuanto se acabó el beneficio, los problemas afloraron.
Musk hizo declaraciones contundentes sobre la campaña política de Trump y su regreso a redes ‘gracias a él’. Señalando que incluso el detuvo la ola de información en contra de Donald cuando su nombre apareció en las famosas listas de Epstein; ante esto se desató una guerra en redes sociales entre Elon y el gabinete presidencial; habiendo amenazas sobre la posible revocación de visa de Musk (cosa a la que ya se están acostumbrando).
Aquí vemos que si un ‘aliado’ le puede pasar esto, qué le espera a los demás. Ejemplos tenemos de sobra, desde Harvard, siendo acusados de dar visas a teoristas y posibles criminales, todo por negarse a externar una lista con nombres y datos sobre cada uno de sus alumnos extranjeros; hasta un senador californiano (Alex Padilla, hijo de padres latinos) detenido con brutalidad tras exigir respuestas a las acciones extremas que están tomando en contra de este estado.
California ha pasado a ser el epicentro de la discusión, desde su gobierno, hasta su gente. La sociedad californiana alzó la voz para denunciar y protestar en contra de todo lo que ha hecho el gobierno en contra de la comunidad migrante; la respuesta del gobierno fue el despliegue de marines y la militarización de las calles californianas. La represión contra el estado se siente en cada acción de ‘contramedida’ que está tomando la nación de las varas y las estrellas; la gente tiene miedo de salir, de protestar, de exigir justicia y sus derechos.
La sociedad está siendo afectada y mitigada, la ‘libertad americana’ está desapareciendo, el sueño se está volviendo pesadilla y esto apenas se está cociendo.
