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Diferentes perspectivas

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“Todo depende del color del cristal con que se mira” reza una frase popular. En efecto, cada individuo, dependiendo de su contexto cultural, social, económico, académico e, incluso, de identidad de género y grupo de edad, verá una misma situación de una forma distinta. Así ha quedado claro, después de conocer los discursos que se han dado, en torno a la visita a nuestro país, de los secretarios Tillerson y Kelly, del gabinete presidencial de los Estados Unidos. Ambos, como los profesionales que son, se mostraron abiertos al diálogo y a la negociación. Sin embargo, como era de esperarse, el presidente Trump daba señales contrarias, prácticamente al mismo tiempo que sus emisarios. Bajo este escenario de incertidumbre, es difícil poder saber cómo será la relación entre México y los Estados Unidos.

Los secretarios de Estado y de Seguridad Nacional de los Estados Unidos, Rex Tillerson y John Kelly, vinieron, hablaron y se fueron; pero poco o nada dejaron, que pueda dar claridad sobre cómo podría llegar a ser la relación entre nuestros países. El secretario Kelly enfatizó que la frontera no se militarizará, e insistió en que no habrá deportaciones masivas y que, en aquellos casos donde se deporten inmigrantes indocumentados, siempre será hecho conforme a derecho, y en estricto apego a los derechos humanos. Por su parte, su compañero, el secretario Tillerson, señaló que México y Estados Unidos son buenos vecinos, con una buena relación entre ellos, aunque con algunas diferencias, las cuales son normales en toda relación. Hasta ahí todo bien. Sin embargo, posteriormente, su jefe, Donald Trump, daría al traste con los mensajes conciliatorios.

En una reunión con industriales, el presidente de los Estados Unidos, como ha sido su costumbre, arremetió contra México. Dijo que él espera que la relación con México sea buena, pero que, si no se puede, simplemente no se puede. Manifestó haberle dicho a John Kelly que su viaje sería difícil, pero que esperaba que México tratara a los Estados Unidos equitativamente. Habiendo dicho esto, tocó el tema del déficit de casi 70 mil millones de dólares y fue enfático al afirmar que esto se ha terminado, que no se va a permitir que continúe. Habló también del tema migratorio, al señalar que se requiere una operación militar en la frontera con México, para expulsar a los hombres malos, cosa que ya está sucediendo, de manera exitosa. Este mensaje es opuesto a lo dicho por los funcionarios de su gabinete.

Es evidente que el presidente Trump, los miembros de su gabinete y los funcionarios de nuestro gobierno, están viendo una misma situación, bajo ópticas distintas. Esto puede tener solamente una consecuencia natural: la existencia de un conflicto difícil de resolver. Donald Trump, al menos en el discurso, sigue siendo agresivo contra México, aparentemente porque, nuestro país, no está tratando justamente a los Estados Unidos. ¿Creerá verdaderamente sus palabras? En las acciones ha sido un poco más moderado, pero no hay duda de que seguirá arremetiendo en contra de los mexicanos. La respuesta de México no ha sido ni clara ni contundente. Se ha limitado a resaltar que México siempre estará primero. Ante la incertidumbre, provocada por Trump, debe generarse una estrategia clara y firme por parte del gobierno mexicano. La pregunta es: ¿hasta cuándo?

Mi correo: gituartem@gmail.com

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