EL OBSERVATORIO
El pasado cinco de junio se conmemoró el Día Mundial del Medio Ambiente. Fecha cuya celebración fue instaurada por la Organización Nacional de Naciones Unidas, desde 1972, año en el que comenzaron a desarrollarse políticas medioambientales a nivel internacional.
Desde la primera celebración de esta fecha conmemorativa, se ha provocado una mayor conciencia y presión política para tomar medidas sobre cuestiones medioambientales. Recuerdo que cuando asistía a la escuela primaria, comenzaba a escuchar sobre cómo podíamos cuidar nuestro planeta.
En esa época, había un álbum de estampitas coleccionables que promovía precisamente el cuidado del ambiente. Recuerdo que transmitían unos cortos en la televisión abierta en los que Plácido Domingo coreaba “verde será, verde ya es”, bajo el árbol del Tule.
De eso hará un poco más de 30 años. En esa época, las críticas se concentraban en las adolescentes que gastaban botes enteros de spray o fijador para el pelo en aerosol, para lograr entrar en la moda de los “copetes parados”.
Ya en el entonces Distrito Federal, se aplicaba temporalmente, el programa de “hoy no circula”, porque ya desde ese entonces, la ciudad de México era considerada una de las ciudades más concurridas y contaminadas del planeta.

Se empezaba a crear conciencia entre los más pequeños sobre el deterioro de la capa de ozono. El uso del plástico y del unicel, era común, pero no se hacía tanto hincapié como a últimas fechas, sobre la necesidad de reciclar. Comenzaba a legislarse sobre el tema.
Hoy en día, comienza la educación ambiental desde los maternales y jardines de niños, con el ánimo de concientizar a toda la sociedad, sobre la importancia de cuidar la atmósfera, las plantas y en general, todos los recursos.
Más allá de lo que a nuestro alcance podamos hacer para crear una conciencia ecológica, la celebración de este día, nos proporciona la oportunidad de ampliar las bases de una opinión pública bien informada y fomenta el sentido de responsabilidad en cuanto a la conservación y la mejora del medio.
Recientemente se han difundido mensajes en redes sociales y en los medios de comunicación, sobre cómo podemos ayudar aun cuando sea en menor medida, a conservar los recursos naturales.
Reciclar, hacer compostas, hacer sistemas de riegos caseros, evitar el uso de plásticos y ser conscientes en el uso del agua, de la luz y del combustible, pueden mejorar nuestro medio. Inclusive los más entusiastas, con un muy buen ánimo de seguir purificando el aire, han iniciado campañas de reforestación.
Y es que el propio planeta nos reclama un cambio de actitud y de costumbres. Las altas temperaturas, seguidas de una amplia temporada de ciclones, nos indican que debemos cambiar irremediablemente.
A volver a usar las botellas de vidrio, a usar bolsas tejidas para “hacer el mandado”, a envolver las tortillas en el trapo. Las costumbres de antaño que nos parecían ridículas, resultan más efectivas y menos nocivas que lo que el mundo moderno, de comidas rápidas y sensaciones baratas y efímeras, nos proporciona.
Urge pues, que hagamos algo cada uno, por nuestra tierra.
Correo electrónico: marcialca@yahoo.com
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