El día de ayer, 28 de julio, se celebró El Día Mundial contra la Hepatitis, como una manera de recordar acerca de la carga que representa este problema y de lo que podemos hacer para disminuirlo.
Las hepatitis virales, la A, B, C, D y E, causan enfermedad en millones de personas, algunas de ellas sólo provocan daño a corto plazo (agudo), pero algunas pueden causar daño a largo plazo (crónico). La hepatitis crónica por virus B o C, representa un problema de grandes magnitudes, se considera que en el mundo hay alrededor de 250 millones de personas con hepatitis B crónica y unas 70 millones con hepatitis C crónica.
Los diferentes virus de la hepatitis, difieren en sus formas de trasmisión, comportamiento y prevención.
Hepatitis A. Se trasmite por vía fecal-oral, es decir, se trasmite al ingerir desapercibidamente materia fecal, por el lavado inadecuado de las manos o la preparación o conservación inadecuada de los alimentos. La hepatitis A no causa enfermedad crónica, sólo cuadros agudos que generalmente se resuelven solos y que sólo raramente se complican. Para evitar la hepatitis A existen dos grandes estrategias: 1) el cuidado en la higiene de manos y en la limpieza y conservación de los alimentos que se consumen y 2) la vacunación, que desafortunadamente no está incluida en el esquema de vacunación gratuita en México, pero que puede conseguirse en el sector privado.
Hepatitis B. Se puede trasmitir de madre a hijo durante el nacimiento y también a través de sangre y otros líquidos corporales, mediante la actividad sexual o el intercambio de agujas en el uso de drogas inyectables. La hepatitis B en ocasiones sólo presenta el episodio agudo, pero en otras ocasiones puede mantenerse de forma crónica, durante toda la vida. La hepatitis B puede prevenirse de forma eficiente mediante la vacunación, que en México se aplica al nacimiento como parte del esquema nacional de vacunación a partir del año 2000, por lo que hay que tener en cuenta que las personas que nacieron antes de esa fecha, no la recibieron como parte del esquema gratuito.
Hepatitis C. También se puede trasmitir de madre a hijo, pero de manera menos eficiente que la hepatitis B, su mayor trasmisión es a través del contacto con sangre infectada, como puede ocurrir en el intercambio de drogas intravenosas, realización de tatuajes o transfusiones realizadas antes de 1995. Con frecuencia causa cuadros crónicos que pueden llevar a la cirrosis o incluso al desarrollo de cáncer, aunque por otro lado ahora existen tratamientos altamente eficaces y que pueden curar la enfermedad cuando se diagnostica. NO existe vacuna para prevenirla.
Hepatitis D. Se transmite mediante el contacto con sangre infectada, pero sólo afecta a personas que tienen hepatitis B crónica, así que al prevenir hepatitis B, también se previene hepatitis D.
Hepatitis E. Se transmite por vía fecal-oral al igual que la hepatitis A, pero es muy rara en nuestro país.
Tenga en cuenta esta información, asegúrese de que usted y los suyos estén vacunados contra la hepatitis A y B. Si usted tiene factores de riesgo para la adquisición de hepatitis C hágase una prueba, ya que en caso de tener la enfermedad, podría recibir un tratamiento para curar la enfermedad.
