En semanas anteriores hemos rendido homenaje a los niños y a las mamás, ahora les toca a los maestros y pensemos que están entrelazados los tres porque no existe un niño si no existe una mamá y no existe un maestro si no cuenta con niños a quienes ejercer la noble tarea de enseñar, por eso en el caso de los maestros que celebraron su día ayer sábado 15, debemos de sentirnos con el gusto de poder referirnos a ellos que entregan su tiempo en forma noble y generosa, y que de hecho pueden llegar en muchos de los casos al apostolado, que es un grado más alto porque significa la entrega total y dar el extra aparte de enseñar las asignaturas correspondientes a cada disciplina o grado escolar, es esa parte humana que se convierte en un plus, que perciben los alumnos y que les hace recordar a los maestros muchos años después de haber egresado de las escuelas; también hay que pensar que los maestros guardan sentimientos para sus alumnos, pues llegan a encariñarse de ellos y los siguen recordando durante muchos años.
Es importante resaltar que en México hay millones de maestros, simplemente en el profesorado del sector de educación básica se cuenta según datos de los sindicatos con alrededor de 1.5 millones de maestros y podemos a los que imparten su cátedra en los diferentes centros educativos formados por la iniciativa privada, y los subvencionados por el gobierno, pero que tienen un carácter de gratuidad, como es el caso de la Universidad Nacional de México, Politécnico, Universidad de Guanajuato y un cúmulo de Institutos, colegios y escuelas que establecen cuotas de recuperación muy pequeñas o casi sin ellas, como son las secundarias y preparatorias denominadas oficiales.
En Guanajuato, especialmente en nuestra ciudad se concentran una cantidad importante de colegios, escuelas y universidades pertenecientes al sector denominado privado con diferentes costos de colegiaturas, uniformes y otros requerimientos específicos de cada uno de los ofertantes. Debemos de reconocer que existen universidades y tecnológicos de gran calidad, aunque desgraciadamente existen otros del sector privado que no cuentan con lo necesario para ofrecer una educación de calidad.
Con motivo de la pandemia, ha habido una deserción importante de alumnos en el sector privado y la oferta del sistema denominado publico u oficial no puede absorber la demanda de los que anteriormente estaban en escuelas privadas.
No todos los maestros y las escuelas donde se preparan para ser maestros, las denominadas escuelas normalistas, cumplen con el objetivo principal y así nos encontramos con huelgas, bloqueos de las vías férreas y vandalismo que no debería de existir.
Los que pertenecemos a la tercera edad, recordamos a los antiguos maestros que acumulaban años enseñando y sacrificando su vida por darles lo mejor de si mismos a sus alumnos y hablamos de cuando León tenía un poco más de 100,000 habitantes, hoy tenemos más de 1.5 millones; contábamos con las escuelas como la José María Velázquez de la maestra Jovita Medina, que brindo cerca de 70 años de apostolado educativo, los últimos 7 años con una discapacidad que no la doblegó, también la maestra Josefina Camarena, de gran tradición y que muchos la recuerdan con cariño y agradecimiento.
Como no recordar con cariño, con amor y ternura a estos seres maravillosos que hoy también siguen existiendo en el ámbito escolar tanto en el sector privado como en el público. Es un motivo de felicitación a las maestras y maestros del sistema rural, porque es un doble sacrificio. En fin podríamos mencionar la gran valía de todos los maestros de León, de Guanajuato y de todo México, y desearles que en el trayecto de su vida alcancen el reconocimiento que el gobierno a veces ha descuidado.
Felicidades queridas maestras y maestros, nuestro cariño y agradecimiento por su labor.
