
Popularmente se llama robo de huachicol, al delito de robo de hidrocarburos. Consiste en la sustracción, aprovechamiento, transporte, posesión, almacenamiento o comercialización ilegal de petrolíferos, gas natural o petroquímicos sin el consentimiento de quien legalmente pueda disponer de ellos (Pemex).
El robo de hidrocarburos es un delito federal calificado como grave. Para que quede claro, es competencia de la Fiscalía Federal de la República (FGR). Además, amerita prisión preventiva oficiosa. La sustracción de ductos se castiga con penas de 20 o 30 años de prisión y multas muy altas. Es un delito que requiere de una alta especialización por parte de los funcionarios que investigan dicha falta, generalmente no cuentan los intervinientes con dichos conocimientos y protocolo de actuación.
El artículo 21 de nuestra Constitución Política, establece que la seguridad pública es una función a cargo de la Federación, los estados y los municipios. Esté precepto constitucional, detalla la obligación de trabajar de manera conjunta y sienta las bases de la conformación del Sistema Nacional de Seguridad Pública. El Ministerio Público y las instituciones policiales de los tres órdenes de gobierno, incluida la Guardia Nacional, deben coordinarse entre sí.
Por consiguiente, es muy fácil y sencillo entender que todos los participantes (respondientes), en los trabajos de seguridad pública, son responsables en dicho operativo, cada operador en su tramo de responsabilidad que le corresponde y en consecuencia, en el tan cacaraqueado anuncio “histórico decomiso de 59 millones de litros de hidrocarburo en Guanajuato”. Quise esperar una semana, a que fluyera más información al respecto y así fue. Y continuará…..
El primero en anunciar públicamente a medios nacionales, tan importante hallazgo, fue el Gobierno del Estado de Guanajuato, en boca del Titular de Seguridad y Paz, Juan Mauro González Martínez. En entrevista con Joaquín López Doriga, dijo textualmente: “el aseguramiento de los 59 millones de litros de combustible en San José Iturbide no fue un golpe de suerte ni al azar, sino el resultado de una investigación formal”.
Y continúo narrando más detalles el funcionario estatal, ufano de dar a conocer tan gran decomiso: “El operativo comenzó, tras detectar una pipa que descargaba combustible sin poder comprobar su legal procedencia. No se realizaron detenciones durante el cateo principal, para cuidar el desarrollo y la dinámica de la investigación. La labor conjunta con la Fiscalía General de la República, encargada de indagar los delitos fiscales y de hidrocarburos, fue fundamental. Y el complejo almacenaba sustancia con características similares a diésel, gasolina regular y gasolina premium”.
Los 59 millones de litros de hidrocarburos supuestamente decomisados, se hicieron humo. El mayor golpe al huachicol de la historia se vino abajo, en tan solo unos días. El gran anuncio por parte del secretario Juan Mauro González Martínez, replicado horas después por Omar García Harfuch y retomado por la presidenta de México, Claudia Sheinbaum fue un histórico decomiso fallido.
Uno pensaría que cuando funcionarios públicos estatales y federales en conjunto salen a declarar a medios, tienen todo bien amarrado. Las imágenes de las instalaciones del supuesto lugar ilegal del decomiso llamaban la atención por su nivel de infraestructura en un municipio donde dichas instalaciones llevaban muchos años y eran del conocimiento de autoridades de administraciones estatales y municipales, como de lugareños que sabían del lugar, sin problema alguno.
Sus clientes principales eran Pemex y varias distribuidoras de gasolina debidamente instaladas y acreditadas por la propia empresa mexicana. El Grupo SIMSA aseguró contar con todos los permisos en regla, proporcionados precisamente por las autoridades federales. Un auténtico ridículo por parte de funcionarios de Guanajuato y de la Federación, que hicieron un circo sobre un supuesto golpe al huachicol, quedando todos mal parados.
La cereza del pastel es lo que muchos medios nacionales y articulistas especialistas en el tema, hablan de forma detallada y clara respecto al actuar de la gobernadora de Guanajuato, ahí está Círculo Magenta: ¿Quién puso el cuatro en la FGR de Godoy”? Cerca del minuto 10 de dicho programa comentan: “Esa es la historia que se quiso vender para motivar este decomiso. Por cierto, también en un momento en que hay quienes dudan de la lealtad de la actual gobernadora panista de Guanajuato de decir, voy a aplicar lo mismo que hizo Mauricio Vila en Yucatán y que se entregue a Morena eventualmente en el 2030 a Guanajuato. Hay acercamientos ya que ponen en duda esa lealtad con el panismo y ese acercamiento a la federación”.
¿Usted qué opina?
Dr. Carlos Díaz Abrego