El acarreo político es una de las prácticas más vulgares y lamentables que han existido y siguen existiendo hoy en día en México. Vulnera los Derechos Humanos, al grado que existe la coerción laboral para obligar al trabajador a realizar una acción en contra de su voluntad y aceptar condiciones o cambiar su comportamiento mediante el uso de amenazas, presión o manipulación.
También, la coacción impera en está lamentable práctica política de tercer mundo. Al obligar a una persona a decir o hacer algo en contra de su voluntad y más aún, si existe un aliciente económico o en especie, para manipular a una mujer, hombre o familia completa, con la velada amenaza de quitar o suspender algún derecho o beneficio adquirido.
Todos los mexicanos sabemos en qué consiste el acarreo político. Es la práctica de transportar y movilizar de forma masiva a personas y familias enteras, a mítines o eventos políticos y partidistas, mediante presiones, amenazas o la entrega de un estímulo económico o de programas sociales. Hoy en día, es muy común ver a más mujeres y niños en los eventos de acarreo, que, a hombres, ya que estos generalmente están trabajando.
La inmensa mayoría de estas mujeres, hombres, niños, personas de la tercera edad y en ocasiones, familias completas son gente pobre, muy pobre que no saben a dónde van, ni a quien van a ver, como sucede en los eventos masivos para aplaudir a la primera mujer presidenta de México, que hace lo mismo que su antecesor López Obrador y todos los demás políticos hombres que los han antecedido.
Por eso lo he señalado muchas veces. ¿Qué diferencia hay entre una mujer política que gobierna un país, una entidad federativa o una localidad, si hacen lo mismo que han criticado de los hombres o en ocasiones, son más despiadadas y prepotentes que los vulgares hombres que las han precedido?
En el caso de la primera mujer presidenta Claudia Sheinbaum, en temas de corrupción ha sido más corrupta que su antecesor, arreglándose con los corruptos, los narcos, los huachicoleros y sigue defendiendo a un gobernador que todo mundo sabemos que pactó con el Cártel de Sinaloa: Rubén Rocha Moya, del partido MORENA y fundador de la 4T.
Y la presienta Claudia Sheinbaum, sigue gozando y disfrutando del penoso ritual del acarreo en sus presentaciones en toda la república mexicana, sin ningún rubor o menoscabo al quedar en evidencia el monumental acarreo visto en nuestro estado, el viernes pasado tanto en Irapuato y Celaya, con cientos de autobuses estacionados en lugares aledaños a los eventos.
Gente de varios municipios de Guanajuato y de varios lugares del país, que no sabían ni donde estaban, ni a que iban. Eso sí, sin faltar los tradicionales desayunos en bolsas de plástico y con la amenidad, de poner a la venta toda clase de souvenirs con la fotografía de la presidenta en camisetas, gorras y paraguas. No podían faltar los impresentables maestros de la SNTE, con sus playeras y orgullosos de portar sus siglas.
El clientelismo político en todo su esplendor. Los diversos operadores políticos de MORENA y del estado anfitrión a la par, para no quedarse atrás, en el momento de las porras a la política de casa. Una práctica más que viva en nuestros días, evidenciando a los más puros sistemas autoritarios del partido hegemónico en el país y en Guanajuato.
Que tristeza ver a lo que se reduce el votante, a una figura pobre de intercambio, que inhibe la verdadera y auténtica participación ciudadana. Manteniendo el paupérrimo nivel democrático de México y de sus instituciones, como de su clase política. Todos son iguales, todos hacen lo mismo.
¡Pobre México!
