A propósito del debate del pasado domingo, vale la pena seguir analizando el Proyecto de Nación 2018 – 2024 que propone Andrés Manuel López Obrador, particularmente en el rubro de desarrollo económico. Todos los candidatos fueron duramente cuestionados, la noche del pasado domingo, sobre las fuentes de recursos para lograr cumplir sus ambiciosas promesas de campaña. En el caso del candidato de Morena, su respuesta fue, en todas las ocasiones, que los recursos provendrían de los ahorros obtenidos por eliminar la corrupción del gobierno. Mi percepción fue que, en realidad, no tenía una idea clara, ni de sus propuestas, ni de cómo financiarlas. Sin embargo, todo lo anterior debería estar planteado, con todo detalle, en el documento de proyecto de nación…o quizás no.
De entrada, el texto al que me refiero insiste en que la corrupción y el dispendio – caracterizado por los excesos, ocurrencias, el despilfarro, el descontrol y la inexistente rendición de cuentas – son los mayores problemas del gobierno, en cuanto al ejercicio del gasto público. Si a esto se añade una pobre planeación del gasto público, dadas las constantes modificaciones al Presupuesto de Egresos de la Federación, el resultado es una ineficiente operación y asignación de los recursos. Por ello, tomando como base la transparencia, cero corrupción, un presupuesto austero y el equilibrio fiscal – sin nuevos impuestos y sin recurrir al uso de deuda – se plantean 20 medidas de ahorro para 2019, que permitirán la generación de recursos por más de 400 mil millones de pesos. Esto sin tomar en cuenta los recursos que se liberarían al eliminar la corrupción del gobierno.
En materia tributaria, no se prevé incrementar las tasas impositivas ni crear nuevos impuestos. El equipo económico de AMLO ha detectado una importante área de oportunidad para incentivar el cumplimiento de las obligaciones fiscales. Por lo tanto, la propuesta del documento se basa en una política de cero endeudamiento y baja inflación, promoviendo el crecimiento económico, la creación de empleos y el bienestar. En este sentido, no se da mayor detalle de cómo se pretende incentivar el cumplimiento de las obligaciones fiscales, qué monto adicional de recursos se obtendrían como resultado de estas acciones, o cómo podría evitarse el recurrir al incremento en los niveles de deuda pública. En este rubro, por lo menos, el proyecto no dibuja líneas claras y específicas sobre qué logrará y cómo lo llevará a cabo.
El resto del rubro de desarrollo económico del Proyecto de Nación 2018 – 2024 se enfoca en diversos proyectos para fomentar la industria, la tecnología, el financiamiento de nuevas empresas y una diversidad de propuestas adicionales, para los cuales este espacio es insuficiente. Algunos proyectos se presentan con mayor detalle que otros. Lo que resulta indudable es que, conseguir hacer realidad todos los proyectos propuestos, requiere de cantidades masivas de inversión de recursos; y, en algunos casos, como lo menciona el mismo documento, de cambios legislativos. Todo lo anterior se pretende lograr con los ahorros identificados en el gasto público – los cuales son limitados –, sin aumentar impuestos y sin incrementar la deuda pública. Sugiero la lectura del documento con detenimiento, para tener un panorama claro de las propuestas económicas de AMLO. Sin embargo, se me antoja como algo poco posible que pueda cumplir con su ambicioso proyecto.
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